Europa

Como una esfinge

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El líder permanece mudo ante la tormenta interna que arrecia en las filas socialistas. Muchos se preguntan por qué José Luis Rodríguez Zapatero no responde a sus «barones», abrumados ante un horizonte electoral adverso. Entre «porras» y apuestas varias, el Congreso de los Diputados parece estos días una especie de almoneda. Se compran y venden candidatos a la carta, mientras el presidente solo habla de finanzas en Europa, plegado a los designios de la poderosa canciller germana. Ausente de la dura campaña en ciernes, Zapatero no mueve ficha.

Algunos dirigentes del PSOE opinan que el secretario general está echando un pulso a su propio partido. Erigido en la altivez de que a él, los españoles ya le han votado dos veces, parece no importarle la suerte de otros. Un veterano parlamentario compara a Zapatero con una esfinge. Esa figura que, en la mitología griega, era símbolo de destrucción y mala suerte. Un rostro impenetrable, con cuerpo de león y alas de ave, que los egipcios escogieron para sus templos funerarios. Así de negro, así de sombrío, ven los socialistas su futuro. Hasta el punto de esconder la imagen del líder, la marca del puño y la rosa.

Quiero que estéis tranquilos, que transmitamos mucha tranquilidad. Esto dicen que reitera el presidente a los pocos que con él despachan. El último rumor apunta a una posible dimisión tras los malos resultados del 22 de mayo, con investidura parlamentaria de Rubalcaba hasta las generales. Algo así como la operación Suárez con Calvo-Sotelo. Conjeturas, presiones, ante el silencio, indescifrable, de la esfinge.