Plantarle cara a la calvicie

En muchos casos, la causa de una cabeza poco poblada se debe a los efectos secundarios de afecciones generales. Administrar nutrientes capilares como vitamina B, hierro y zinc ayuda a controlarla 

Plantarle cara a la calvicie
Plantarle cara a la calvicie

El ciclo capilar esta formado por tres fases: nacimiento o crecimiento (anágeno), involución (catágeno) y muerte (telógeno). En un pelo sano la proporción de cada fase es, de más de un 80 por ciento en anágeno, un 10 a 15 por ciento en catágeno y hasta un dos por ciento en telógeno. La caída del cabello es un fenómeno normal que nos afecta a todos. Pero el problema no consiste en la caída, pues es absolutamente normal perder alrededor de cien cabellos al día. El problema aparece si los cabellos que caen, nacen más finos y débiles en el siguiente ciclo para, al final, convertirse prácticamente en vello o no nacer.

Las causas de la calvicie son múltiples y variadas, y a la hora de poner un tratamiento es importante tenerlas en cuenta. Muchos casos de alopecia son efectos secundarios de afecciones generales (infecciones crónicas, patologías reumáticas, enfermedades endocrinológicas, etc), deficiencias nutricionales (carencia de hierro, dietas hipocalóricas no equilibradas...), medicamentos (quimioterápicos, anfetaminas, anticoagulantes, etc), estrés físico o psíquico, y también puede presentarse en periodos de postparto o postquirúrgico. Normalmente estos tipos de calvicie remiten cuando la causa que la produjo desaparece.Otro tipo es la alopecia areata, considerada una enfermedad autoinmune.

Cursa con la destrucción de los folículos pilosos por los linfocitos. Suele presentarse en forma de placas redondeadas en el cuero cabelludo, de forma asintomática y sin signos de inflamación.Pero, la forma más común es la alopecia androgenética o hereditaria. De hecho, el 95 por ciento de los casos en hombres puede atribuirse a esta forma de caída. Comienza a cualquier edad, incluso en la adolescencia. A los 30 años afecta a un tercio de los hombres, y a los 50 a la mitad. Suele comenzar en las zonas laterales o bien irradiar hacia atrás desde la parte superior de la cabeza. En las mujeres, la pérdida se manifiesta en el aclaramiento más difuso del cabello en la zona frontal, los laterales y la coronilla.

Entre los pocos tratamientos que han dado resultados para este tipo se encuentra la finasterida, que sólo es útil en alopecia androgenética de patrón masculino y en fases iniciales o intermedias. La dosis recomendada es de 1mg al día (vía oral) y actúa restituyendo el tamaño de los folículos del cuero cabelludo, lo que evita la caída progresiva del pelo y favorece la aparición de nuevos cabellos. No puede usarse en mujeres ni en niños. Otra opción es el minoxidil. Su uso de forma tópica en concentración del dos al cinco por ciento, alarga la fase anagénica folicular. Puede usarse tanto en hombres como mujeres, siendo más efectivo en mujeres. La administración de nutrientes capilares como la cistina, vitaminas del grupo B (B6,B8,B5), hierro y zinc puede resultar beneficiosos, aunque sólo en estados carenciales, situaciones de estrés, deportistas... Estos componentes son esenciales para la formación del pelo.

Existen muchos «productos milagro» (de dudosa eficacia), e ideas equivocadas sobre este problema, que no ayudan y es necesario aclararlas. Muchos pacientes creen que lavar a menudo el cabello o dejarlo mojado favorece su pérdida; en otros casos se piensa que el cortarlo con frecuencia favorece su crecimiento o que la seborrea está relacionado con la alopecia. Aunque ninguna de estas cosas es cierta, un adecuado cuidado del cabello, ayuda a mejorar la salud del mismo.