La Reina planta a Isabel II por el conflicto de Gibraltar

Madrid- La Reina no viajará a Londres para conmemorar el 60 aniversario del reinado de Isabel II. Lo que hace sólo una semana era una visita «estrictamente privada», en palabras del ministro de Exteriores, pasó ayer a ser una cuestión de Estado. El Gobierno instó a la Casa Real a cancelar la presencia de Doña Sofía en los fastos de la última Windsor reinante como respuesta a los recientes desencuentros sobre Gibraltar.

El anuncio de la visita de los Condes de Wessex al Peñón el 11 de junio como parte de las «bodas de diamantes» de la monarca encendió una mecha que se ha consumido este fin de semana con la ruptura de las negociaciones para que los pescadores de la Bahía de Algeciras puedan volver a faenar en las aguas que rodean a la Roca.

Según informan desde la Casa Real, el Gobierno envió ayer la indicación de que Doña Sofía cancelara el viaje por ser «poco adecuado». Dicho y hecho. Fuentes de Zarzuela amplían el mensaje: «Las circunstancias de las últimas horas respecto al fin de las negociaciones entre los pescadores españoles y el Gobierno de Gibraltar ha motivado esta llamada, además del malestar por el viaje de los condes de Wessex al Peñón».

Antes de la operación en la cadera del Rey tras su viaje a Botsuana, Don Juan Carlos también tenía intención de acudir al almuerzo en el Castillo de Windsor y a la cena en el Palacio de Buckingham, ofrecida por el príncipe de Gales y la duquesa de Cornualles. Sin embargo, tras la intervención quirúrgica del Monarca, la Casa Real decidió que la Reina viajara sola y sólo asistiera al almuerzo que Isabel II y el duque de Edimburgo ofrecerán a los Reyes de todo el mundo.

La ausencia de la Reina se suma pues a la protesta formal que la semana pasada trasladó el Gobierno al embajador británico en Madrid. Exteriores citó a Giles Paxman para manifestar su «disgusto y malestar» por la visita del hijo pequeño de Isabel II a la colonia cuya soberanía reclama España.

Lo cierto es que el Gobierno tardó dos días en hacer pública la reunión, e incluso la rebajó de tono al emplear el término «citar» en lugar de «convocar». Si Exteriores esperaba aún un gesto antes de sacar toda la artillería, éste desde luego no ha llegado. Desde Brasilia, Margallo dijo que la Casa Real ha mostrado una gran «sensibilidad» con la anulación del viaje. Las dificultades «son eternas», dijo el jefe de la Diplomacia española, en una relación con «altos y bajos». El propio Margallo pactó el martes con Spottorno la medida real.

El viaje del Príncipe Eduardo y el boicot a los pesqueros han colmado la paciencia del Gobierno. Y como guinda, la Banda de Música del Regimiento de Gibraltar tocará en uno de los actos que se celebrarán a mayor gloria de Isabel II.

 

Otra vez una silla vacía en Windsor
La ausencia de Doña Sofía en el almuerzo de mañana en el Castillo de Windsor dejará, otra vez, una silla vacía. La larga historia de desen-cuentros con la corona británica arrancó en 1954 con otra visita inoportuna. Isabel II empezó su luna de miel en Gibraltar provocando la retirada del cónsul español, que aún no ha vuelto. Pero la más sonada fue la ausencia de los Reyes en la boda de Carlos de Inglaterra y Diana Spencer. También ellos quisieron empezar su matrimonio con un crucero en el Peñón a bordo del «Britannia».