Historia

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Una vieja y compleja relación por Francisco Marhuenda

La Razón
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Cuando España descubrió América, la zona norte era un territorio poco poblado con unas tribus nómadas que habían sido incapaces de organizarse con estructuras políticas complejas como sucedía más al sur con los imperios inca y azteca. En cierta forma se puede afirmar que habían avanzado poco desde el Paleolítico, ya que eran nómadas y cazadores. Es un contraste curioso, porque los mexicas, gobernados por la aristocracia azteca, contaban con una civilización avanzada con ciudades importantes. Esto explica que el desarrollo de la Monarquía Hispánica en los nuevos territorios fuera en la dirección de unos grandes reinos que fueron conquistados sin dificultad. A diferencia de lo que haría Inglaterra, nunca fueron colonias sino los virreinatos de Perú y Nueva España a los que se unió Nueva Granada en la época de Felipe V. Los territorios en Norte América formaban parte de Nueva España. Era un enorme imperio que sufrió el acoso de Inglaterra, generando unas malas relaciones que fueron el hilo conductor de la política exterior de la Monarquía Hispánica. Mientras tanto se consolidaron unas colonias inglesas cuyo vínculo con la metrópoli se rompió por culpa de una voracidad fiscal que desembocó en la Guerra de la Independencia. La realidad es que fue una brutal guerra civil que enfrentó a ingleses contra ingleses. España tuvo un papel decisivo al ayudar a los rebeldes movida por el deseo de perjudicar a los británicos. Es cierto que Francia supo capitalizar mejor esa misma ayuda. El origen de este apoyo estuvo en la derrota sufrida por españoles y franceses, unidos por el enésimo pacto de familia, en la Guerra de los Siete Años. El gobierno de Carlos III no supo aprovechar entonces ni cuando llegó en 1780 la misión norteamericana encabezada por John Jay la oportunidad para anudar unos lazos duraderos con el nuevo país. España era una nación en declive y las antiguas colonias comenzaron un constante progreso que les llevaron a ser una gran potencia después de la Primer Guerra Mundial. La visión sobre España estuvo condicionada por la imagen que ofrecieron los viajeros en el siglo XIX así como por el indudable atraso que se vivió hasta la Transición. Durante el franquismo fue un aliado útil tras el importante acuerdo de las bases militares de 1953. Han sido unas relaciones donde España ha sido más bien irrelevante, aunque la acertada política de Aznar nos convirtió, a pesar de la irritación y de la manipulación de la izquierda española que siempre ha sido bastante antiamericana, en un aliado fiable. En muchas ocasiones hemos oído el comentario de que todos tendríamos que votar en las presidenciales estadounidenses. Esto refleja la importancia que tienen para España en todos los terrenos.