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Kuala Lumpur

Al Qaida golpea a India y Pakistán en vísperas del 11-S

En vísperas del décimo aniversario del 11-S, Al Qaida, y sus aliados islamistas han querido recordar que pese a que la red terrorista ha sido debilitada tras la muerte de Osama Ben Laden, la amenaza sigue viva. Ayer, el movimiento talibán paquistaní, el TTP, perpetró una masacre en Quetta, capital de la conflictiva Baluchistán, mientras que en India, el grupo separatista Harkat-ul-Jihad Al Islami aterrorizó a Nueva Delhi con una bomba.

Un agente de seguridad ayuda a una herida tras la explosión en Nueva Delhi
Un agente de seguridad ayuda a una herida tras la explosión en Nueva Delhilarazon

Una fuente diplomática occidental comentó a LA RAZON hace un par de días que le había llamado la atención que el TTP, que prometió vengar la muerte de Ben Laden, no hubiera hecho mención de ello a la hora de reivindicar sus últimos ataques. No obstante, si lo analizamos con más atención, se podría decir que los dos ataques suicidas en Quetta iban dirigidos a vengar la reciente captura de un alto dirigente de Al Qaida, Yunes Al Mauritani, que preparaba una serie de atentados contra instalaciones y objetivos económicos en EE UU, Europa y Australia. Con este arresto se han visto frustradas las aspiraciones de la red terrorista de atentar en Occidente.

Dos terroristas suicidas se coordinaron ayer para sembrar el terror y la muerte en la capital de Baluchistán. El blanco del ataque fue un alto mando de la Seguridad, el coronel Farruj Shehzad, pero además de él murieron al menos otras 23 personas, entre ellas un menor, y cerca de un centenar resultaron heridos a causa de la potente explosión. El primer kamikaze iba en un coche cargado de explosivos, y detonó la carga al paso del vehículo en el que viajaba Shehzad. El otro consiguió burlar los controles de seguridad de la vivienda del coronel y se hizo estallar en el interior de la casa. La explosión derrumbó los muros que rodeaban la casa y también afectó a las viviendas cercanas, así como a varios vehículos aparcados en las inmediaciones.

La captura de Al Mauritani en una operación conjunta de los Servicios Secretos paquistaníes y estadounidenses ha supuesto un paso adelante para intentar enderezar las torcidas relaciones entre Washington e Islamabad tras el episodio de Abbottabad que acabó con el terrorista más buscado del mundo en una operación del grupo de elite SEAL.

Pero lo que empezó como uno de los tantos ataques suicidas que se vienen produciendo en Pakistán, a última hora de ayer se convirtió en una versión a lo Bollywood de los ataques del 11-S. Dos aviones de la compañía nacional aérea paquistaní (PIA) recibieron amenazas de bomba. Uno de ellos hacía la ruta de Islamabad a Kuala Lumpur y llegó a su destino a salvo. El otro avión, que volaba a Manchester, Inglaterra, tuvo que realizar un aterrizaje de emergencia en Estambul.

Ayer no sólo fue un día negro para Pakistán, porque también la vecina India sufrió un atentado terrorista. Si bien las autoridades del país mantenían las alertas ante un posible ataque yihadista en estas fechas tan sensibles, el objetivo del atentado sorprendió al Gobierno indio. En pleno corazón de Nueva Delhi, en el tribunal de Justicia, una bomba oculta en un maletín estalló a primera hora de la mañana, cuando la zona se encontraba atestada de gente. Al menos 11 personas murieron y otras 62 resultaron heridas a consecuencia de la fuerte explosión.

Objetivo, Cachemira
El atentado reabrió las heridas de la masacre de Bombay en 2008. El ataque fue reivindicado por el grupo yihadista Harkat Ul Jihad Al Islami (HuJI), en un comunicado en el que pidieron la libertad de Mohamed Afzal Guru, condenado a pena de muerte por un ataque contra el Parlamento indio en 2001. «Nuestra demanda es que se revoque la sentencia. De lo contrario, atacaremos las cortes importantes de India y el Tribunal Supremo», amenazó la organización islamista radical, vinculada con Al Qaida, que opera principalmente en Pakistán, Bangladesh e India, y que exige la adhesión íntegra de Cachemira al territorio paquistaní. Esta región, de mayoría musulmana, se la disputan India y Pakistán, que se han enfrentado por ella en dos guerras y otros conflictos menores desde su independencia de Gran Bretaña en 1947.


Alerta en las bases militares
El Pentágono ha aumentado el nivel de alerta en las bases militares dentro de EE UU ante el décimo aniversario del 11-S, dijo ayer el portavoz del Departamento de Defensa, George Little. Las bases militares estadounidenses en el exterior ya se habían puesto en un nivel de alerta más alto días atrás. Little indicó que Al Qaida y sus aliados son adeptos a marcar aniversarios de esta manera. Y añadió que algunos documentos incautados en la residencia de Ben Laden mencionaban la proximidad del décimo aniversario de los ataques en Estados Unidos.