Del arte de agradar por el de engañar por Miguel Ángel ALMODÓVAR

Del arte de agradar por el de engañar, por Miguel Ángel ALMODÓVAR
Del arte de agradar por el de engañar, por Miguel Ángel ALMODÓVAR

Decía el marqués de Vauvenargues, moralista francés del XVIII, que el arte de agradar es el arte de engañar; algo que podría venirle al pelo a las tortitas de cereales, que además de gustosas y nutritivas, ergo agradables, engañan el apetito, saciándolo en buena medida, lo que se traduce en menos calorías y menos aportes a los michelines. Las hay de varios cereales y semillas, pero sobre todos ellos dominan el arroz y el maíz, que en cada unidad aportan menos de treinta calorías procedentes de hidratos de carbono complejos, de manera que al proporcionar energía gradual favorecen la saciedad. Hasta ahí el haber, porque hay un debe de significativo contenido en sodio, que las hace poco aconsejables para aquellos que, por padecer hipertensión u otras dolencias, siguen dietas pobres en sal. Otro debe, circunscrito excluidamente a las tortitas de maíz, es la presencia de filatos que se unen al hierro y dificultan que el cuerpo lo absorba. Dicho todo lo cual y en general, las tortitas son un congruente tentempié.