El sector verde reclama más compromisos a medio ambiente

El sector verde reclama más compromisos a medio ambiente
El sector verde reclama más compromisos a medio ambiente

Estaba con Zapatero desde el principio. Al ganar las elecciones del 2004, el presidente la nombró ministra de Agricultura, Pesca y Alimentación. Elena Espinosa Mangana, orensana de nacimiento y viguesa de adopción, ha sido una de las mujeres más discretas, pero eficaces, del Gobierno. Definida como una «mujer de pesca», por su experiencia al frente del Puerto de Vigo, su balance en esta cartera fue positivo. Por ello, en la nueva Legislatura repitió en el cargo con el esquema del nuevo Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino. Tenaz negociadora, se encontró con problemas como la cuota láctea, los precios o las protestas del sector ganadero. Hubo de afrontar toda la política agraria en plena crisis del campo español, pero su gestión en Bruselas resultó eficaz. Muy trabajadora, su mayor oposición la tuvo en las organizaciones ecologistas, que veían en ella una postura blanda. Echaban de menos a su idolatrada Cristina Narbona, mucho más proclive a alinearse con los más vehementes defensores de lo verde. En el terreno puramente medioambiental de su vasto ministerio, Espinosa dio muestras de no ser amiga de los extremismos. Por ejemplo, en el siempre controvertido tema del agua –aunque las copiosas precipitaciones la han ayudado–, la ya ex ministra tuvo una actitud dialogante con las comunidades de Valencia y Murcia en el tema de los trasvases. y también con otras con más afinidad política como Extremadura y Castilla-La Mancha. También fue hábil cuando los rusos quisieron prohibir los productos derivados del cerdo cuando sobrevino la gripe porcina.
Como siempre, habrá críticos pero, en general, Espinosa deja un buen recuerdo en el Ministerio, una gestión transparente y un respeto entre la mayoría de los sectores de un departamento muy complejo. Ahora la sustituye Rosa Aguilar Rivero, una cordobesa forjada en la actividad sindical de Comisiones Obreras, que llegó al PCE de la mano de Julio Anguita y dirigió el grupo Parlamentario de Izquierda Unida en el Congreso. En aquella época, se ganó un prestigio por su talante de diálogo. Tenía, incluso, muy buena relación con la entonces portavoz adjunta del PP, Loyola de Palacio. En cuanto se conoció el nombramiento, los grupos ecologistas se han apresurado a llamar a la puerta de la andaluza y, por el tono, se adivina rencor y «vendetta» contra Espinosa. Varias organizaciones han solicitado que el Gobierno «recupere el tiempo perdido» en materia medioambiental y reclaman a la nueva ministra «compromisos concretos para el resto de la Legislatura», «un giro radical» en las políticas del Ejecutivo.