Salvajada talibán en un hospital: 30 mujeres y niños asesinados

Mientras los presidentes de Afganistán, Pakistán e Irán se reunían ayer en Teherán para trazar una estrategia común para combatir el terrorismo en la región, los insurgentes afganos provocaron una matanza en la provincia de Logar, al este de Kabul.

Al menos 30 muertos en atentado contra un hospital en el este de Afganistán
Al menos 30 muertos en atentado contra un hospital en el este de Afganistán

Un kamikaze que conducía un vehículo cargado de explosivos detonó la carga junto a un hospital matando al menos a 30 personas y dejando cerca de un millar de heridos, aunque fuentes gubernamentales llegaron a cifrar en 60 los muertos. Entre ellos había mujeres, niños y personal sanitario, explicó en un comunicado el Ministerio de Salud afgano, que agregó que muchos de los heridos están en estado crítico, por lo que podría aumentar el número de víctimas mortales. En el momento del ataque, muchas personas aguardaban para ser atendidas en el interior del centro de urgencias, un edificio anexo al hospital que quedó completamente destruido por la explosión.

Poco después de que se produjera el brutal atentado, el líder de los talibán, Zabihullah Mujahid, negó su responsabilidad y dijo que los insurgentes nunca atacan hospitales. Fuera quien fuera el autor de la masacre es un grupo vinculado a la insurgencia talibán o a Al Qaida.

No es la primera vez que los talibán se apresuran a declinar su responsabilidad en un atentado, siempre y cuando las víctimas mortales son civiles inocentes. También negaron tener relación con el ataque del viernes, que acabó con la vida de nueve civiles, entre ellos una niña, cuando una bicicleta bomba estalló frente a un puesto de helados en la provincia de Kunduz. El representante especial de Naciones Unidas en Afganistán, Staffan de Mistura, calificó el ataque de Logar como «un ataque despreciable» contra civiles, informa Efe.

El mes de mayo fue el más mortífero en Afganistán en cuanto a bajas civiles, la mayoría son responsabilidad de los insurgentes que anunciaron una ofensiva de primavera a principios del mes pasado. Según Naciones Unidas, un total de 368 civiles murieron en mayo, y un 82% de ellos falleció en ataques de terroristas.

Esta nueva ola de violencia en Afganistán se produce mientras las fuerzas de la OTAN se preparan para ceder las responsabilidades de seguridad en siete zonas del país, y también coincidirá con la salida de 10.000 soldados estadounidenses del territorio afgano en el mes de julio.