Atlético de Madrid

Atlético goles y bostezos

Ganó el Atlético, que se aprovechó de la inocencia del Mallorca en un partido infumable, del que no se puede sacar ninguna conclusión positiva desde el punto de vista rojiblanco

El delantero del Atlético de Madrid, Jose Antonio Reyes, celebra el tercer gol del equipo rojiblanco, durante el encuentro correspondiente a la decimonovena jornada de Primera División
El delantero del Atlético de Madrid, Jose Antonio Reyes, celebra el tercer gol del equipo rojiblanco, durante el encuentro correspondiente a la decimonovena jornada de Primera División

Quique pobló el centro del campo de futbolistas y aquello fue un galimatías sin pies ni cabeza, lo que le obligó a rectificar en el descanso. Prescindió de Elías, que de momento no es un profeta del fútbol, y recurrió a Juanfran, muy gris en su debut en el Calderón.

 Lo mejor del Atlético fue De Gea, que detuvo un penalti a Webó (min 69) para que el partido no sufriese sobresaltos cuando el Mallorca trataba de hacer un gol. Lo habían intentado los de Laudrup desde el primer minuto –tuvieron más ocasiones que el Atlético–, pero les faltó profundidad, acierto, capacidad de sorpresa y convencimiento.

Porque el Atlético no estaba para muchas cosas. Sin el «Kun» la magia la puso Reyes, que gozó de libertad para actuar por detrás de Forlán, que volvió a repetir gol tras un perfecto pase de Fran Mérida, otra de las novedades que alternó aciertos con errores porque los rojiblancos no tuvieron la pelota. Assunçao, Tiago y Elías se estorbaban, no encontraban sus posiciones y el equipo sufría el habitual atasco en el centro del campo. La iniciativa era del Mallorca que a través de De Guzmán, Pereira y Nsúe llegaba al área rival, pero queda dicho que lo hacía sin excesiva fe y cuando la tuvo se topó con De Gea.

Como el Mallorca comenzó mandando y se acercó tres veces con peligro a la portería atlética –en especial una de Víctor– a los seis minutos se oyeron los primeros pitos, porque la gente del Calderón no se acostumbra a que su equipo no mande, no controle el juego y se mueva a impulsos individuales. El gol de cabeza de Valera (min 13) en un córner bien ejecutado por Reyes devolvió la calma al personal que miraba a Elías y no le encontraba, pese a que un disparo suyo obligó a Aouate a desperezarse. Tampoco encontraba a Tiago, perdido en la derecha y sin físico para perseguir al rival cuando hay que recuperar la pelota. Assunçao, con sus limitaciones, era el más apañadito de un Atlético que encontró el segundo tanto en un pase de Mérida a Forlán, que éste resolvió con calidad. Fue de lo poco que hizo el uruguayo al que un sector del público no le pasa ni una.

Para darle cordura al esquema se fue Elías, Juanfran fue a la derecha, Mérida a la izquierda y Reyes se encargaba de tocar, de buscar la jugada y de empecinarse con el gol, lo que logró en el último minuto de partido como premio a su trabajo, a su calidad individual y a su motivación.

El Mallorca pudo meterse en el partido si no hubiese fallado el penalti porque el Atlético se quedó con diez y tuvo que entrar Filipe Luis –se fue Forlán, que aún no tiene la forma ideal– para poner el candado delante de De Gea en los últimos veinte minutos. No debía de perder el control y eso es lo que hizo Quique. Controlaba el Atlético y el Mallorca tenía más posesión, pero sus coletazos no tenían premio. Laudrup debió pensar que no era su noche y aunque lo intentó quitando a Rubén y dando entrada a Cavenaghi el gol se le siguió negando. No fue el equipo que empató con el Barcelona y el Madrid el cuadro balear, que anoche tuvo muchas limitaciones.

Las mismas del Atlético, que concluye una primera vuelta irregular, con más sombras que luces en el juego y que el jueves tiene ante el Real Madrid otro toro de más categoría. Sin Agüero y por lo visto en el Calderón, Mourinho puede dormir muy tranquilo.