Puto fútbol por Miguel ORS

La Razón
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M15 Villar
El presidente de la Federación Española de Fútbol, Ángel María Villar, debe extraerse la cera de las orejitas y arrimar el oído a la voz de la calle. Como se sabe, la calle es ese «juguete» que tienen «Keops» Méndez y «Kefren» Toxo para incordiar y no resolver nada; pero la calle es también de ese pueblo soberano que se agremia alrededor del fútbol.
–¡Villar, tóxico, producto tóxico! –le gritaron el domingo en el Bernabéu en la fiesta del Real Madrid.
O sea, Villar, tú eres querido y gozas de reputación en la FIFA y en la UEFA por talento y talante. La calle murmura, cada vez más cabreada, contra ti. No gusta, y con razón, el desacierto, en ocasiones, de quienes designan a los árbitros, y tampoco gustan las «penas, penitas, penas», tan desiguales y acomodaticias, del Comité de Competición. Villar: ahí hay que meter las tijeras a lo Rajoy, porque cada tijeretazo «político e incongruente» de los hombres «justos» del Comité sólo hiere a una persona: a ti.

V18 Soberano
El pueblo soberano del fútbol –masa, forofada, ultras, pijos, objetivo, violentos y otras especies– tenía, hasta ahora, la inmensa telealegría de poder ver «en abierto», en televisión, los partidos del Barcelona y el Real Madrid. Telealegría que, al parecer y según leo, está intentando degollar el señor Roures, ese benefactor del Bienestar del Ocio de origen y raíz comunista. Me lo decía recientemente un amigo catalán de toda la vida.
–El demócrata de derechas es un demócrata que ha hecho carrera. El demócrata de izquierdas es un demócrata que no ha hecho carrera «todavía». El señor Roures no es sino un ex comunista (¿?) que está intentando (en su beneficio entre otros beneficiados) que el pueblo soberano –incluso el marxista– no vuelva a ver en la televisión, en abierto, los partidos de Liga del Real Madrid y el Barcelona. Obvio: el señor Roures ya no es un demócrata de izquierdas.
¡Tome comunismo el casi siempre ingenuo pueblo soberano! ¿Se indignará?

S19 Taco
«¡Europa, esa puta!» (Rafael García Serrano). Si viviese, tras ver el partido de esta noche entre el Bayern Múnich y el Chelsea, seguro que escribiría: «¡Ese puto fútbol!».
Y con toda la razón. Desestetizada esta final de la «Champions League» entre ingleses y alemanes. ¡Qué puto e injusto es a veces el fútbol! Tras un bostezo, en el descanso, me dije: «Hoy, ahí, en ese precioso estadio de Múnich, deberían estar el Barcelona y el Real Madrid». ¿Acaso discrepa alguien? Injusto fútbol.