15-M: 15-Críticas

Destacados intelectuales desmontan en LA RAZÓN el «pensamiento único» sobre el movimiento y cuestionan sus propuestas por precarias y extremistas

Álvaro Pombo
Escritor
«El 15-M me recuerda a Franco por lo apartidista que es»
El movimiento del 15-M ha fallado, como siempre ocurre con los sistemas asamblearios. El año pasado el 15-M era una poderosa oleada de energías que produjo muchas expectativas, pero lo cierto es que ninguna ha cuajado. Los veinte puntos que propusieron ayer como resumen, por lo menos quince están recogidos en UPyD. Se presentan como asistémicos. Curiosamente, en esto me recuerdan a Franco por lo apartidistas que son. Deberían entrar en el juego democrático para llegar a buen puerto.

Albert Boadella
Director de teatro
«Sus pocas y precarias propuestas muestran su fragilidad»
Siempre me han seducido muy poco los movimientos asamblearios. No es nunca la reunión de la libre expresión ni mucho menos de la propuesta inteligente, es el terreno del que más grita. Cuando estos grupos se apoderan de la calle intentando hacer prevalecer sus ideas por la presión numérica, la democracia se aleja, el voto es la única fórmula de cambiar las estructuras, obviamente fuera de la revolución. Las pocas y precarias propuestas del 15-M muestran la fragilidad del movimiento.

Francisco R. Adrados
Académico
«Existió, pero no debe vivir de una fecha, de una obligación autoimpuesta»
Las informaciones, todavía escasas, sobre el movimiento de los indignados, indican decadencia. Y un movimiento como éste necesita una amplificación, un crecimiento: se nutre de sí mismo. Exige, quiérase o no, una organización, aunque sea desorganizada. Pero no es suficiente. Existió, aunque no puede vivir de una fecha, de una casi obligación autoimpuesta. España y el mundo han vivido y sufrido revoluciones con más empaque que estas minirevoluciones.

Gustavo Tambascio
Director de teatro
«Es un movimiento embrionario: sus consignas son difusas»
El 15-M, «the spanish revolution», es visto en el exterior como el esperado reemerger de la España revolucionaria del 31-39, cuando intelectuales y militantes del mundo entero vinieron a luchar y morir aquí. La realidad es menos épica, ya que el movimiento es aún embrionario y sus consignas difusas. Pero podría ser el inicio de un despertar que sacuda el apoliticismo y adormecimiento de masas, producto de la parálisis de los sindicatos y el alineamiento de la socialdemocracia con la banca internacional.

César Vidal
Escritor
«Son un conjunto de fanáticos de extrema izquierda»
El movimiento aparentó ser algo cuando se le sumaban ingenuamente jubilados, hartos de impuestos, y creyentes en extraterrestres. Pero pronto, como las inteligencias del más allá no se revelaban y a la gente le molesta la falta de desodorante, el globo comenzó a deshincharse. No del todo, porque Rubalcaba e IU creían que podía beneficiarles. Ahora ya sabemos que el 15-M es un conjunto de fanáticos de extrema izquierda, profesores adoradores de Castro y Chávez y anti-sistema fichados.

Ignacio Sánchez Cámara
Catedrático de filosofía del Derecho
«Están muy sesgados ideológicamente a pesar de las intenciones»
En general, ya creía que el movimiento tenía poco sentido, pero en las últimas horas se ha confirmado la falta de apoyo, dirección y propósito. Mi valoración era bastante negativa desde el principio porque considero que la orientación estaba sesgada ideológicamente a pesar de las buenas intenciones. Las circunstancias eran favorables a que hubiera aumentado el apoyo popular, pero no lo han logrado porque no apelan a una mayoría concreta, sino que continúan con unas reivindicaciones cada vez más suyas.

Ángel Alonso Cortés
Catedrático de la Universidad Complutense
«Les falta disciplina ideológica y capacidad de convicción»
Carece no sólo de ideas claras sino de ideas, simplemete. Decir, como han dicho, que la soberanía está en la Puerta del Sol no es más que una ocurrencia arrojada contra la sociedad política en que vivimos, con todos los defectos que ésta tiene. Los jóvenes, y los no tan jóvenes, del 15-M han recibido todo el bienestar que les ha dado el Estado y sólo cuando el maná está amenazado han salido a la calle. Su fuerza es escasa porque su capacidad de persuasión es débil, y para tener futuro, necesitaría una disciplina ideológica.

Enrique López
Magistrado
«Sus reuniones limitan los derechos de otros ciudadanos»
El 15-M como fenómeno social tiene una dimensión innegable, pero de sus fines más o menos legítimos se debe tener en cuenta su no menos desdeñable limitación de los derechos de otros ciudadanos, ante lo cual nos colocamos ante una colisión que debe ser resuelta bajo el principio de proporcionalidad entre los intereses en juego, pero esto no genera incógnita alguna, las vías de hecho están proscritas.

Arcadi Espada
Periodista y escritor
«De padres tan contranatura salió un hijo estéril»
Este movimiento sólo fue un daño colateral que pretendieron infligirse los dos principales partidos políticos españoles, y por extensión los medios que más o menos los secundan. El PP creyó que sería la puntilla definitiva del socialismo y el PSOE acarició por un momento la ilusión de que el 15-M fuera el 11-M. A eso debe añadírsele las redes sociales. De padres tan contranatura es lógico que sea un hijo estéril.

Reyes Calderón
Economista y escritora
«No me hace falta una Puerta del Sol»
Me gustan el nombre, 15-M, espontáneo y estudiado. Me pongo metas y lucho con mi pluma y mi grupo de silentes ciudadanos que redactamos enmiendas para mejorar las leyes. Destruir es más fácil que gestar, parir, alimentar. No me siento mercancía de nadie. No machaco a jueces o banqueros. Decido qué compro, a quién voto. No necesito una Puerta de Sol. Me basta con mirar a mis hijos a los ojos.

Pedro Alberto Cruz
Doctor en Historia del Arte y político
«Más que alternativa política, una performance»
Estamos celebrando el aniversario de algo que, más que una alternativa política, pues fue un show, una performance, porque nunca se constituyeron como un verdadero modelo sustitutivo de nada. Es un movimiento que nació para los medios de comunicación, pues recuperó la mística de la multitud que había desaparecido desde aquellas manifestaciones de mayo del 68.

Luis Alejandre
Coronel (R)
«No es momento de soluciones a la griega»
Las utopías siempre son buenas, y este tipo de movimientos utópicos surgen siempre durante las grandes crisis. Pero éstos no son momentos de bucar una solución «a la griega», sino de trabajar todos juntos. Lo importante de fenómenos como el 15-M es cómo se canalizan y que no acaben como un festival. Todos reconocemos que hay mucha parte de razón en lo que pedían, pero no tanto en la forma de actuar.

Luis Alberto de Cuenca
Escritor
«Son grupos antisistema, debe cumplirse la Ley»
El año pasado, cuando el movimiento tomó las calles los días previos a las elecciones municipales, existió cierta perplejidad, muchos pensábamos que aquello a lo que asistíamos era otra cosa, incluso esperanzadora, pero luego ya se desveló la verdadera cara del movimiento. Mi idea, por tanto es que ha degenerado, si es que no nació así, negativo para los propios propósitos que dice perseguir. En definitiva, se trata de grupos antisistema, o sea que lo mejor que puede suceder es que se cumpla estrictamente la Ley.

Amando de Miguel
Sociólogo
«Quieren que les paguen la vida los contribuyentes, que son sus padres»
Serán indignados si ellos lo dicen, pero no parecen desesperados. Son los que no quieren dejar de ser jóvenes. No son los que peor viven. No hay muchos inmigrantes extranjeros entre ellos. Son los que van a vivir peor que sus padres. Eso les produce un oculto resentimiento contra la generación adulta. No es una revolución, sino una fiesta. Se trata de un movimiento negativo. Sus gritos llevan casi siempre el «no» por delante. Esa traza nos lleva a compararlos con los movimientos anarquistas o fascistas. Lo único positivo es que quieren tener la vida pagada por los contribuyentes, que son sus padres.

Paul Gordon
Secretario del Partido Conservador británico
«Un movimiento perfectamente organizado»
El movimiento 15-M vuelve a salir para conmemorar su primer aniversario y fomentar la oposición callejera al programa de recortes y ajustes del Gobierno de Mariano Rajoy, salido de las urnas por amplia mayoría. Me llama mucho la atención la ausencia de apoyo de dirigentes de izquierda y de los sindicatos. Nos quieren hacer ver que es un movimiento ciudadano espontáneo que recoge la indignación de la población, pero la verdad es que se trata de algo «perfectamente» organizado para presionar, según plazca, al PP.