Funerales por las españolas fallecidas en el «Love Parade»

Centenares de personas se ha dado cita esta mañana en la iglesia de Santa Maria de Vilafortuny de Cambrils para dar el último adiós a Marta Acosta Mendoza, la joven de 21 años fallecida el pasado sábado en el trágico accidente ocurrido en la 'Loveparade' de Duisburgo (Alemania).El féretro, cubierto de coronas de flores, ha llegado al templo a las once de la mañana, en medio de un emotivo y respetuoso silencio roto sólo por algunas lágrimas y muestras de dolor.En el interior de la iglesia, que se ha llenado por completo para despedir a la joven, aguardaban los padres y los dos hermanos menores -un chico y una chica- de la fallecida, así como amigos y conocidos de Marta, vecinos y autoridades.Entre los presentes, se encontraban la subdelegada del Gobierno español en Tarragona, Teresa Pallarès, el delegado de la Generalitat, Xavier Sabaté, el alcalde de Cambrils, Robert Benaiges, y el rector de la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona, Francesc Xavier Grau, donde la joven estudiaba Filología Inglesa.También ha asistido el director general de la Asociación Nuclear Ascó-Vandellòs II, José María Grávalos, ya que el padre de Marta Acosta trabaja en la central nuclear de Vandellòs II.

Unas 200 personas han abarrotado esta tarde la iglesia de Sant Pau de Tarragona para dar el último adiós a Clara Zapater, que falleció el pasado sábado, día 24, en el trágico accidente ocurrido en la "Loveparade"de Duisburgo (Alemania).Sobre las 16:30 horas, familiares, amigos y vecinos de la joven han comenzado a llegar a la iglesia tarraconense, que se ha quedado pequeña, ya que unas 40 personas han tenido que seguir el funeral desde el exterior.Al acto fúnebre, que ha comenzado a las 17:00 horas, también han asistido el alcalde de Tarragona, Felix Ballesteros; el delegado del gobierno catalán en Tarragona, Xavier Sabaté; la Subdelegada del Gobierno, Teresa Pallarés; la rectora de la Universidad de Barcelona, Anna Ripoll, y el rector de la Universidad Rovira i Virgili de Tarragona, Francesc Xavier Grau. Por expreso deseo de la familia, la ceremonia religiosa ha tenido carácter íntimo y los medios de comunicación no han accedido al interior de la iglesia.