País Vasco

Bildu alimenta el acuerdo PSE-PNV

Afectará a la Lendakaritza y a la estabilidad de Zapatero. El PP vasco no aceptará que le impidan gobernar la Diputación de Álava si es el más votado

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MADRID-La presencia en las elecciones de gente de Batasuna disfrazada dentro de Bildu tiene consecuencias en la lucha antiterrorista y plantea serias dudas de que este paso vaya a llevarla a romper definitivamente con ETA o, al contrario, anule el motivo principal por el que su brazo político se ha distanciado tácticamente de la banda en los últimos tiempos. Además de que resucita el temor a que en un escenario en el que ETA no ha anunciado aún que abandona las armas, sin embargo vuelva a tener acceso a dinero de las instituciones y, sobre todo, a los censos actualizados de los electores. Amén de todo eso, la legalización de Bildu puede alterar notablemente el mapa vasco.
Las elecciones municipales de 1999 fueron las últimas en las que la izquierda abertzale pudo presentarse con absoluta normalidad, como recuerdan ahora en la dirección del PP vasco. En 2003, bajo los efectos de la Ley de Partidos, no pudo presentar ni una sola lista, y en 2007, gracias al disfraz de ANV, tuvo representantes en la mitad de los ayuntamientos. Ahora volvemos al escenario del 99, cuando la marca de entonces, Euskal Herritarrok, barrió a costa de quitarle votos a PNV y EA, que entonces todavía iban en coalición para defenderse del ascenso abertzale que habían detectado en las anteriores autonómicas. Entonces, como ahora, la izquierda abertzale pidió el voto bajo la ola de una tregua etarra.
En estas elecciones, Bildu puede perjudicar al PNV a la hora de ganar en alguna institución, pero también le va a facilitar impedir mayorías PSE-PP, es decir, menos alcaldías peneuvistas, en principio, pero más nacionalismo. Guipúzcoa es la plaza en la que la coalición abertzale constituye una amenaza más seria para el PNV y todo queda en manos de los pactos. Incluso podría ocurrir que de ellos dependiese el control de la Diputación, lo que obligaría al PSE a «mojarse» y a tomar decisiones que afectarían a su acuerdo con el PP en la Lendakaritza.
¿En cuántos sitios estará dispuesto el PSE a pactar con el PNV?, se preguntan a una semana de la cita con las urnas en las filas del PP vasco, donde también sostienen que la gestión y la ambigüedad con la que se ha movido el PSE en el debate de Bildu no le está gustando a una parte del electorado socialista. El 22-M se eligen los ayuntamientos y las Juntas Generales, que son quienes condicionan el gobierno de las diputaciones y, por ende, de sus respectivas haciendas. En la actualidad el PNV controla las tres diputaciones, pero sólo en Vizcaya fue la fuerza más votada en los últimos comicios. Mediante pactos consiguió la de Guipúzcoa y la de Álava, donde fue el tercer partido en número de votos. El PP vasco se tragó finalmente ese sapo, pese a que llegó a estar en las conversaciones del Acuerdo por el Libertad y por el Cambio que sostiene a Patxi López en Ajuria Enea. De hecho, fue uno de los compromisos de palabra de López que nunca llegaron a formularse por escrito.
En estas elecciones el PP no aceptará que se repita la situación: no cuenta con que el acuerdo por el cambio se traslade a nivel municipal, pero tampoco pasará por el aro de que no se le deje gobernar si es la lista más votada. Según sus encuestas, es precisamente en la Diputación de Álava donde tiene más posibilidades de que eso ocurra, y, de confirmarse, planteará al PSE como una línea roja que se le respete el Gobierno. Los populares también pelean por la alcaldía de Vitoria, pero el actual alcalde socialista no sale del todo mal parado en los sondeos.
Este escenario coloca al PSE ante un tablero endiablado en el que tendrá que elegir compañero de baile sabiendo que su decisión tiene consecuencias en otros niveles. En el caso del PP, en la Lendakaritza si toca a la Diputación alavesa; en el caso del PNV, en la estabilidad en Madrid de Zapatero. Éstas son las dificultades lógicas cuando se juega con varias barajas al mismo tiempo.
A falta de ver qué ocurre realmente después del 22-M, en las predicciones de futuro no hay que olvidar que, además de las necesidades de Zapatero, el alma de los socialistas vascos tiene más afición al acuerdo con los peneuvistas que con el PP.
Ayer el partido de Basagoiti denunció que les habían destrozado cuatro coches de campaña en un parking de Bilbao. No había duda, porque estaban perfectamente identificados con las siglas del PP.


La coalición no condena a ETA
Ocurrió durante el debate de candidatos a las Juntas Generales en el País Vasco. Hablaban sobre las víctimas y los presos a los que la candidata del PP, Laura Garrido, insistió en que no hay que poner al mismo nivel. El candidato de Bildu, Martín Garitano, discrepaba. Cuando la del candidata del PP le preguntó si condenaba a ETA, éste se salió por la tangente: «No puedo ni ver a Galindo».
 

Destrozan cuatro coches del PP en Bilbao
El partido de Antonio Basagoiti denunció ayer que les habían destrozado cuatro coches de campaña en un parking de Bilbao. No había duda, porque estaban perfectamente identificados con las siglas del PP y el lema de la campaña. Las ruedas de los vehículos aparecieron con los neumáticos rasgados y una grúa tuvo que llevarse los coches.