Cerco al crimen: retratos robot a través del ADN

La policía podría en un futuro cercano ser capaz de reconstruir la forma de la cara de un sospechoso a partir de alguna muestra de su ADN hallada en la escena del crimen. La identificación de cinco genes que contribuyen a la forma de la cara abre una nueva vía de investigación.

Este avance sería determinante a la hora de reconstruir la cara de alguien a partir de los genes
Este avance sería determinante a la hora de reconstruir la cara de alguien a partir de los genes

Hay determinados rasgos faciales como la distancia entre los ojos, la altura de los pómulos o el tamaño de la nariz que son preestablecidos y codificados en el ADN. Hasta el momento, los métodos para averiguar el color de ojos, del pelo y de la piel a partir de ADN están establecidos.

Los investigadores se centran ahora en extraer del código genético los rasgos faciales a través de una muestra de ADN. Este avance sería determinante a la hora de reconstruir la cara de alguien a partir de los genes. Los científicos han descubierto un gen llamado «TP63» como un factor que puede predecir la distancia entre los ojos. El gen llamado «PRDM16» se asocia, por su parte, con la anchura de la nariz y su altura, mientras que el «PAX3» influye en la posición del puente de la nariz.

Todas estas predicciones pueden dar con el retrato robot de una persona que haya estado en la escena de un crimen y haya dejado algún rastro genético identificable. O al menos, dar pie a un boceto de la estructura básica facial de una persona, color de ojos, color de pelo y de piel. Elementos que aportarían un importante valor a Policía y forenses a la hora de investigar un caso.

Un campo aún por desarrollar

Sin embargo, los investigadores advierten de que estos genes se asocian únicamente con un número limitado de funciones, lo que reduce por el momento su uso hasta que se determinen nuevos avances en esta materia.

«Es un comienzo, pero estamos muy lejos de predecir cómo parece la cara de alguien», asegura Manfred Kayser, del «Erasmus University Medical Center» de Rotterdam (Holanda).

Kayser y sus compañeros de investigación analizaron el ADN de 10.000 europeos mediante el examen de nueve rasgos faciales específicos en tres dimensiones a través de imágenes de resonancias magnéticas de la cabeza, junto con el análisis de otros ocho puntos de referencia de las fotografías de retratos de sus caras. Sin embargo, los genes identificados sólo tuvieron efectos poco relevantes.