Literatura

La vida cotidiana de la Alemania socialista

El escritor Uwe Tellkamp novela los últimos años de la RDA en «La Torre»

El escritor Uwe Tellkamp en la sede del Instituto Goethe de Barcelona, ayer antes de la presentación de su novela «La Torre», uno de los últimos fenómenos editoriales de Alemania
El escritor Uwe Tellkamp en la sede del Instituto Goethe de Barcelona, ayer antes de la presentación de su novela «La Torre», uno de los últimos fenómenos editoriales de Alemania

Barcelona- La vida en la antigua República Democrática Alemana bailaba al son de sus propias contradicciones. Separada por un muro de las libertades occidentales, sus habitantes vivían en una especie de lado oculto de la luna. Pocos eran los que sabían que pasaba realmente allí, salvo sus propios ciudadanos. Uno de ellos era un joven médico, llamado Uwe Tellkamp. Solía ir a las ferias de Leipzig, donde participaban entidades de la otra Alemania, con un enorme abrigo con grandes bolsillos interiores. Los feriantes hacían la vista gorda y él podía robar libros «occidentales» y llevárselos a casa. A veces, la Stasi le pillaba en la puerta y le requisaba los libros. No le importaba, sabía que los policías se la darían a sus familias y los libros se quedarían en casa.

Tellkamp vivió los últimos años del régimen socialista y ahora nos explica el funcionamiento cotidiano de la dictadura y cómo afectaba a sus ciudadanos en «La Torre» (Anagrama en castellano, Empúries en catalán), una novela que ha abierto viejas heridas y que ha sido todo una revelación en su país, comparado incluso con «Los Buddenbrook», de Thomas Mann. «He querido hablar de la utopía y de las contradicciones que hay implícitas en todo sistema político. Sobre todo he querido mostrar ese paso silencioso de cuando una utopía como la socialista se transforma en otra cosa», señaló ayer el escritor.

Tellkamp ilumina ese lado oculto de la luna de la vieja RDA y lo hace con ciertos toques de humor, para enfatizar el lado absurdo y grotesco del sistema. «El humor es muy importante. Para gente de mi edad, incluso puede ser la única salida productiva. Lo utilizo como contrapunto de las partes sombrías, no como centro de la narración», aseguró Tellkamp.

El escritor, de forma barroca, explica las escaseces en las que vivían, y cómo la RDA no se dividía en seguidores del sistema y los opositores, sino que todo era una escala de grisis que a veces caía en el más absoluto de los absurdos. «He escrito mi propia experiencia. La pregunta es si era realmente así. He recibido muchas cartas de lectores explicándome sus propias historias. Lo cierto es que, tras la decepción sufrida tras la caída del muro, muchos quieren idealizar esa época», sentenció.


La esperanza de la caída del muro
- La literatura alemana ha utilizado la caída del muro como tema para un centenar de novelas, pero los años anteriores de la RDA parecían negados para la ficción. Tellkamp ha dado la vuelta a la tortilla y el resultado es espectacular. «La unificación fue un cambio radical. El sistema socialista todavía estaba presente como un fantasma. Los que veníamos de la RDA teníamos hambre de colores, de mundo, de deseo de abundancia. Por eso, diez años después de la caída del muro, llegó esa desesperanza de esa ilusión que se rompe», afirmó el escritor.