El pistolero de Tucson se encierra en su silencio

Acompañado por su mujer Michelle, Obama lideró ayer a una nación consternada por la tragedia de Tucson del pasado fin de semana. El presidente de Estados Unidos fue el primero en rendir tributo a las víctimas con un minuto de silencio desde la Casa Blanca. El momento solemne recorrió el país entero.

El autor de la matanza de Tucson «no colabora» en la investigación
El autor de la matanza de Tucson «no colabora» en la investigación

Washington, Tucson (Arizona) o Houston (Texas) guardaron silencio. En dicha ciudad texana, los trabajadores de la NASA escucharon unas palabras del cuñado de Gabrielle Giffords, la congresista objetivo del ataque, el cual se dirigió a sus compañeros por radio desde el espacio. «Desde aquí veo un planeta precioso que parece pacífico. Pero desafortunadamente no lo es. Somos mejor que esto. Tenemos que hacer las cosas mucho mejor», indicó el comandante espacial de la NASA Scott Kelly después de lo sucedido a la mujer de su hermano gemelo.
Mientras, las banderas permanecerán a media asta hasta el próximo viernes.

Durante su encuentro con la Prensa por la visita del presidente francés, Nicolas Sarkozy, Obama indicó que lo ocurrido en Tucson «es un terrible crimen». Sin embargo, el líder demócrata prefirió centrarse en algunos detalles positivos que dejó la matanza. «Es importante centrarse en el extraordinario coraje que hemos visto. Un chico de 20 años (por Danny Hernández), estudiante universitario, corrió a la línea de fuego para socorrer a su jefa», recordó Obama, quien resaltó la labor de este becario de madre mexicana –quien apenas llevaba cinco días colaborando con Giffords– cuya reacción al taponar la herida salvó la vida de la congresista.

De sus palabras con los periodistas, algunos reporteros acreditados ante la Casa Blanca han interpretado que Obama –quien ha pasado el fin de semana hablando por teléfono con los familiares de las víctimas– podría acudir a Tucson para los funerales de las seis personas que murieron durante el tiroteo.

Fuentes de la Casa Blanca no han confirmado todavía la asistencia del presidente a Arizona. De momento, sólo se sabe que el presidente ha cancelado un viaje que tenía previsto a una factoría de la General Electric en estado de Nueva York este sábado.

Al cierre de esta edición, el joven Jared Lee Loughner se había presentado ante el juez en Phoenix, acusado formalmente de dos cargos de homicidio en primer grado, uno de intento de asesinato de un miembro del Congreso y otros dos de intento de homicidio. El fiscal prepara más cargos contra el joven, quien no está colaborando con la investigación, según reveló el sheriff del condado de Pima, donde se produjo la masacre. «No está diciendo una palabra (...). Es el típico individuo problemático que es un solitario», explicó el sheriff Clarence Dupnik. El director del FBI Robert Mueller advirtió a los funcionarios públicos de que estuviesen alerta, aunque reveló que no maneja más informaciones de aquella nuevas amenazas específicas.

Un militar confirmó desde Washington que Jared Loughner fue rechazado después de intentar entrar en el Ejército en 2008 por no superar las pruebas del test antidrogas que se hacen a todos los que solicitan la entrada en las Fuerzas Armadas. El alto mando no precisó que tipo de substancia se había detectado en el cuerpo del joven.

Las evidencias muestran que el joven de 22 años había planeado de forma cuidadosa atentar contra la congresista demócrata, cuya situación seguía siendo crítica ayer. Los médicos esperan que la recuperación de la legisladora lleve semanas o incluso meses.

Los facultativos se muestran optimistas por el restablecimiento de Giffords, a la que se le ha inducido el estado de coma en el que se encuentra en la actualidad. El neurocirujano Michael LeMole explicó que «los nervios del cerebro están trabajando. Pero, más importante se están comunicando entre ellos». Los doctores han retirado de la cabeza de la congresista casi la mitad de su cráneo para prevenir mayores daños.


Judy Clarke: la abogado de los malos
Jared Lee Loughner no tiene una abogada cualquiera. Como letrado defensor de oficio se le ha asignado a Judy Clarke, que anteriormente ha representado al terrorista «Unabomber», Ted Kaczynski, matemático crítico con la sociedad tecnológica que entre 1978 y 1995 envió 16 bombas a universidades y aerolíneas acabando con la vida de tres personas. Entre otros célebres terroristas, Clarke también ha defendido a Timothy McVeigh, autor del atentado de 1995 contra un edificio federal de Oklahoma City que se saldó con 168 muertos. La abogada, que ejerce en San Diego, también ha representado al miembro de Al Qaida, Zacarias Moussaoui.