Valencia

A río revuelto

La Razón
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Es ya una ola inevitable. En cualquier acto político, la sucesión de Rodríguez Zapatero acecha en tromba. Circula con fuerza en el grupo parlamentario socialista la idea de que el presidente anunciará antes del 22 de mayo su decisión de no ser cartel electoral. La hoja de ruta sería esperar a calmar los mercados tras las revueltas del petróleo y, a finales de marzo, despejar la gran incógnita. Con ello, el objetivo es frenar la sangría de votos en las municipales y autonómicas, para dar paso antes del verano a un Congreso extraordinario o convocatoria de primarias.

En el gallinero, afloran las apuestas. Alfredo Pérez Rubalcaba, José Bono, Carme Chacón, Guillermo Fernández Vara, cada uno a su manera. El primero sigue siendo el favorito y el único que niega la mayor. Las últimas declaraciones de Bono, Chacón y Vara revelan en toda regla sus aspiraciones.

Pero la historia del PSOE es contumaz. Recuérdese el fiasco de Joaquín Almunia frente a Josep Borrell, Tomás Gómez ante «Trini», o el propio Bono con Zapatero. En unas primarias, ningún pronóstico es absoluto. Y en este momento, las federaciones más poderosas, Andalucía, Madrid, Cataluña o Valencia, no se pliegan a las órdenes de Ferraz.

 Opina Felipe González que, cuanto más tiempo pase, más rehén será Rodríguez Zapatero de su propia decisión. Con una táctica «orwelliana», al líder le gusta hacer sufrir. Al contribuyente, con esperpénticas medidas, y a los suyos, con el silencio. Pero la marea es imparable. Y, a río revuelto, vete a saber quién es mejor pescador.