Gerardo Pita: «Soy desastroso haciendo la pelota»

Profesión: pintor. Nació: en 1950, en Madrid.Por qué está aquí: expone desde hoy en la galería Leandro Navarro (Amor de Dios, 1. Madrid).

–¿Habría pagado 91 millones de euros por «El grito» de Munch?
–No. Yo me volvería loco por un Vermeer, cualquiera de ellos. Entonces sí que pagaría una buena cantidad, pero 91 millones de euros por un Munch me parece excesivo.

–Dicen que el mercado del arte está en plena ebullición...
–Es mentira. La clase media, los que se pueden gastar 3.000 euros en un cuadro, no compra, tiene miedo al futuro y ahorra. Es la crisis.

–Pero los muy ricos...
–Ellos nunca están en crisis. Siguen invirtiendo en arte.

–¿Es una pena que el arte se haya convertido en refugio del dinero?
–Sí y no. A los pintores nos viene bien, pero lo ideal es que uno compre lo que le gusta, no lo que más se cotiza.

–Ha expuesto en Londres, Nueva York, Tokio, etc., y tiene obra en los museos importantes. ¿Ya es un pintor rico?
–No. Soy un pintor cotizado. Vivo para pintar y pinto para vivir. Y vivo cómodamente, sin lujos.

–La crisis le ha afectado, confiesa. ¿Está preparado para ser más pobre?
–Mientras tenga para lienzos, pintura y comida, estoy preparado. No quiero pensar que no pueda tener ni para eso.

–Retrató al barón Thyssen. ¿Para hacerle le pelota?
–Soy desastroso haciendo la pelota. El barón vino con Tita a mi estudio, me compraron un bodegón y me encargaron un retrato.

–¿De quién le hubiera gustado ser pintor de cámara?
–De algún Papa del Renacimiento. O de los Médicis.

–Picasso aspiraba a pintar como un niño. ¿Y usted?
–Yo, como nadie. Los pintores somos egocéntricos, pintamos para nosotros mismos. Aspiro a pintar divirtiéndome, como me aconsejaba Claudia Bravo, y cada vez mejor.

–Hockney realiza dibujos con el iPad. ¿Se anima?
–No me tienta nada. Pintando soy clásico, tradicional y ortodoxo. Respeto la utilización de todas las tecnologías, que cada uno haga lo que quiera, pero no es lo mío.

–Pinta ovillos de lana y redes. No sé qué diría Freud de eso...
–Ni yo tampoco. Mi mujer tiene una finca con ovejas, pero no crea que me casé con ella por la lana...

–¿Y su obsesión por las redes?
–No creo que sea por Eduardo Punset. Me atraen las redes, me seducen. Y quiero pensar que no es porque me dejé pescar fácilmente.

–¿Odia que digan que sus cuadros son tan buenos que parecen fotos?
–Si lo dicen como halago, me callo. Pero quien lo diga como crítica no tiene ni idea. Nunca una foto dará lo que da un cuadro. El cuadro te da el alma del pintor.

–Hay almas que están por las nubes...