Sheen y Gibson un ocaso paralelo

«Arma joven» (1988). Actor principal, Charlie Sheen. «Arma letal» (1987), película que encumbró a Mel Gibson. Pero, sobre todo, armas autodestrucctivas. Los dos eran bombas de relojería que han acabado estallando. Sus adicciones, sus excesos verbales y su violencia les han hecho caer de la cima.

El productor Chuck Lorre y Charlie Sheen
El productor Chuck Lorre y Charlie Sheen

Ayer se producía la última de las coincidencias: la Policía registraba el domicilio de Sheen, y Gibson era condenado por la Justicia. La relación entre los casos, la misma: las acusaciones de sus ex parejas.

Sheen, con problemas de alcohol, drogas y adicción sexual, recibió la visita en su casa de los agentes después de que su ex y madre de sus hijos pequeños, Brooke Mueller, le denunciara por posesión de armas y estupefacientes. La semana pasada Mueller obtuvo una orden de alejamiento contra Sheen por considerar que se había vuelto «mentalmente inestable», y la Policía acudió hasta la casa del intérprete en Los Ángeles para recoger a los hijos de la pareja.

Posteriormente, comprobaron en sus archivos que Sheen figuraba como poseedor de un arma, algo que no está permitido cuando pesa sobre un individuo una orden de este tipo. Las autoridades incautaron una pistola antigua a su nombre. En cualquier caso, la ex pareja parece haber llegado a un acuerdo fuera de la Corte.

No así Mel Gibson, un actor con historial de antisemita, homófobo, y con idénticos problemas de alcoholismo, quien sí tuvo que comparecer ante el juez tras ser denunciado por su ex pareja, Oksana Grigorieva, quien le acusó de golpearla durante una pelea.

Gibson entró en la Corte 803 con un traje oscuro y una camisa azul para sentarse en el banquillo de los acusados. El mismo lugar que, horas antes, ocupó un criminal acusado de asesinato. Sin mostrar ningún tipo de emoción, el actor estuvo impasible en los quince minutos que duró su presencia ante la magistrada Stephanie Sautner. Ha sido sentenciado a 16 horas de trabajos comunitarios y tres años de «prueba».

Su enfrentamiento con Oksana Grigorieva tuvo lugar el en enero de 2010 cuando, supuestamente, le propinó un puñetazo durante una pelea en su casa de Malibú. Meses después aparecieron varias cintas en las que se puede escuchar a Gibson soltando a su pareja una serie de comentarios sexistas. Desde entonces, han mantenido una amarga batalla por la custodia de su hija de un año, Lucía. El actor australiano explica, por su parte, que Miss Grigorieva atizó esas cintas para extorsionarle una suma de veinte millones de dólares.

Comportamiento «radioactivo»

En otra época de su carrera, Gibson llegó a ganar 25 millones de por película y ahora puede haber quemado todos sus puentes en Hollywood con su última aventura en la Corte de Los Ángeles. De hecho, muchos consideran que contratarlo para un filme puede ser «imposible» por su comportamiento «radioactivo». A Sheen la factura le ha llegado mucho antes. Warner le despedía fulminantemente de la popular serie de televisión «Dos hombres y medio», en la que llegaba a cobrar un millón por capítulo, el actor mejor pagado de la pequeña pantalla en Estados Unidos.

Y es que dicen que la fama y el poder pueden subirse a la cabeza como una burbuja y afectar la personalidad de los que la padecen. Ése puede ser el caso de Charlie Sheen y Mel Gibson, dos grandes estrellas que están en este momento estrellados por sus problemas.


Renacidos de sus cenizas
Ellos cayeron, pero pudieron remontar el vuelo. Es el caso de Robert Downey Junior o de Wynona Ryder. Esta última, tras superar sus problemas con la cleptomanía y los barbitúricos y ser apartada de las pantallas durante un largo tiempo, la actriz ha regresado con Cisne Negro y The dilemma. «Tras mi paso por los tribunales, tuve que volver a construirme», confesaba.

Los problemas de Downey estuvieron relacionados con su compulsivo consumo de drogas. «Es como tener un arma cargada, en la boca y el dedo en el gatillo, sabes que en cualquier momento se va a disparar pero te gusta el sabor del metal del arma», era una de sus famosas citas. Tras ingresar en la cárcel y verle las orejas al lobo, logró recuparse y volver a hacerse el hueco que un día perdió en Hollywood. Quién sabe si Sheen y Gibson correrán la misma suerte.