Berlusconi resta importancia a la crisis de las basuras en Nápoles

«Il Cavaliere» asegura que en diez días «todo terminará»

Policías italianos chocan con manifestantes en la localidad de Terzigno. Sus habitantes se oponen a la construcción del vertedero
Policías italianos chocan con manifestantes en la localidad de Terzigno. Sus habitantes se oponen a la construcción del vertedero

ROMA- A Silvio Berlusconi se le esperaba en Terzigno desde hace dos semanas. El alcalde de esta localidad cercana a Nápoles donde se va a abrir un segundo vertedero para acabar con la crisis de las basuras confiaba en que una visita del primer ministro aplacara los ánimos de la población. Esperaba que «Il Cavaliere» explicase a los vecinos, de primera mano, por qué son ellos los que tienen que soportar en su municipio otro basurero y qué compensaciones recibirían.

A Berlusconi, por desgracia, no se le ha visto en Terzigno, lo que ha contribuido a que las protestas pasasen de pacíficas concentraciones de madres a una guerrilla urbana propia de la Intifada palestina.

Tras varios días de duros enfrentamientos entre los vecinos y los antidisturbios, finalmente el Gobierno reaccionó ayer. «Il Cavaliere» convocó a varios de sus ministros y al jefe de la Protección Civil para analizar el nuevo episodio de la sempiterna crisis de las basuras que sufren Nápoles y su provincia. La reunión podía haberse celebrado en la ciudad partenopea, lo que habría al menos dado una imagen de cercanía al problema, pero el jefe del Ejecutivo prefirió que fuese en Roma.

Fiel a su estilo de comunicar, Berlusconi prometió que «en diez días» estará todo solucionado y no tuvo empacho en asegurar que el plan de su Gobierno para acabar con la acumulación de residuos en Nápoles «es absolutamente válido».


Compensaciones
Sordo y ciego ante la tensión que se vive en Terzigno y en los pueblos de la zona, Berlusconi afirmó que no «se trata de subversión». Para acallar a los vecinos, subrayó que el Gobierno destinará 14 millones de euros al municipio de Terzigno como compensación por acoger el segundo vertedero. Y en un último y atrevido giro, prometió que cuando los basureros se llenen acabarán convertidos en «bosques y prados». Sin embargo, el alcalde de Terzigno ha rechazado ya la oferta del primer ministro italiano: «No nos interesa el dinero, sólo tenemos un objetivo: conseguir que no se abra el nuevo vertedero».

Por su parte, el jefe de Protección Civil de Italia, Guido Bertolaso, anunció la apertura de una mesa de diálogo «con los ciudadanos» de Terzigno para garantizar que «no existen problemas de salud» por las basuras del nuevo vertedero instalado en esta localidad.
«Berlusconi ha tenido el coraje de declarar que su Gobierno ha fallado del mismo modo que aquellos (gobiernos) que le han precedido», dijo el responsable de Protección Civil, en una rueda de prensa. Bertolaso afirmó que el Gobierno, «por enésima vez», no ha previsto intervenciones estructurales para promover «una recogida diferenciada» ni tampoco para separar los desechos ni reducir las basuras.


Langella: «Quien gana es la Camorra»
Gennaro Langella, alcalde de de Boscoreale, otra de las localidades afectadas, va más allá: «Con el nuevo basurero quien gana es la Camorra, son los mafiosos los que la quieren». Langella, que ha abandonado el partido de Berlusconi por su posición en la crisis, advierte de que «la tensión sigue siendo muy alta», lo que en su opinión explica que los vecinos quemasen en la plaza del pueblo una bandera italiana. El triste espectáculo que está dando otra vez Nápoles está siendo analizado por la Comisión Europea. El portavoz del comisario de Medio Ambiente, Janez Potocnik, calificó la situación de «seria» e instó al Gobierno italiano a que «resuelva la cuestión cuanto antes».