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«Mortier no entiende de canto» denuncia Caballé por Jesús Mariñas

Genio y figura: 79 años de lucidez mental y vocal únicas. Caballé rompió los esquemas con su «rentré» madrileña de casi dos horas.

Encandiló al auditorio e incluso asombró con su ejemplo. «Lo expongo en mis clases magistrales: para cantar se hace el mismo esfuerzo que en el acto sexual o en una deposición», declaró entre risas la diva, y añadió con ironía: «Llevo ocho años sin actuar en Madrid, donde, al parecer, se olvidaron de mí». Canta emparejada a su hija Monsita Martí, que recientemente fue madre primeriza. Ambas me enseñaron encadiladas las fotos del bautizo. La ceremonia se celebró en la intimidad familiar en la finca de Ripoll.

Parecía una conferencia sobre la ópera con un recorrido especial sobre los años 60. «Fue una época irrepetible junto a Callas, Shouterland y Tebaldi, que tenía una voz sin parangón posible», afirmó. Asimismo, explicó los motivos por los que dejó de cantar «La Traviata»: «Ví que ya no podía servir al compositor y que con todo lo que hiciese tras muchas representaciones sólo buscaría mi provecho y no el de la música. No hay que engañar, la música no lo tolera. Dejé de cantarla al comprobar que ya no me salía como antes». «Y qué se siente en semejante situación?», le pregunté. «Sólo que tocas el suelo. Que estás en la realidad donde el éxito puede envolverte», respondió. El 9 de junio cantarán en un escenario que nada tiene que ver con La Zarzuela, lugar en el que tuvo sus mejores éxitos capitalinos propiciados por Juan Antonio Campos, un desaprovechado por la cultura nacional y del que Alicia Moreno echó mano como asesor en sus tiempos de concejala cultural.

Víctor Valverde me cuenta que lLa loca» de Nuria y Gerardo Vera cuelga el «no hay billetes» en cada función; y que Mario Gas, otro que se va de los escenarios oficiales como Vera, intenta hacer gira con «Follies» y así aprovechar el extraordinario montaje que triunfó en El Español. Luis Miguel también reapareció en olor de multitudes, y Vicente Fernández lo hace en breve, sigue siendo «el rey», como dice la ranchera fetiche de nuestro Monarca. Ahora la repiten en los corrillos, y subrayan el «hago siempre lo que quiero», en vísperas de la celebración de sus bodas de oro sin pena ni gloria. Medio siglo da para mucho, como el carrerón de Monserrat, quien entiende al Rey y defiende a Doña Sofía. Luego confiesa que «Japón es el país que más me quiere seguido de Alemania. En Tokio, lugar al que vamos proximamente, aún me anuncian con Barcelona 92 y el dúo con Freddie».

«¿Qué le pareció la opinión de Mortier de que en España no hay escuela de canto?», le consulté. «Sólo demuestra que no sabe de canto y por eso inventa en escena momentos y situaciones hasta sonrojantes. Manuel García, padre de Malibran, fue el creador de una escuela reconocida internacionalmente de la que salimos Lázaro, Fleta, Victoria, Kraus, Carreras, Pons, Ainoha, a la que aquí no valoran en su medida, y yo», contestó.