Botín propone al presidente que aplace el debate sucesorio y no anticipe elecciones

Los empresarios citados ayer en el Palacio de La Moncloa por el jefe del Gobierno para analizar la crisis no pudieron evitar sacar a relucir, por sus connotaciones económicas, el debate sucesorio que mantienen abierto y alimentan diariamente el Gobierno y el PSOE.

César Alierta
César Alierta

El primero en abrir fuego fue el presidente del Banco Santander, Emilio Botín. En ese momento, la discusión se centraba en el devenir económico que le espera a Portugal, tras la dimisión de su primer ministro, el jueves, de José Sócrates.

Emilio Botín tomó la palabra para zambullirse de lleno en la polémica que diariamente ocupa las portadas de los periódicos: la retirada de Zapatero y sus posibles sucesores. El máximo responsable del Santander hizo ver al presidente la inestabilidad política que transmite España a los mercados con este tipo de debates. En ese sentido, le advirtió de un eventual castigo de los mercados si se prolongaba en el tiempo esta polémica. Es más, le sugirió que no desvele ahora, sino cerca de marzo de 2012, si optará o no a presentarse de nuevo a las generales, así como que no siga los pasos de Sócrates y no anticipe las elecciones. Botín realizó esta sugerencia bajo la mirada atenta del vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, que se sitúa a la cabeza de todas las encuestas y quinielas como el preferido de los ciudadanos y de sus compañeros de partido para disputar la Presidencia del Gobierno al líder de la oposición, Mariano Rajoy, en 2012. A la sugerencia del presidente del Banco Santander se sumaron también Rafael del Pino y Juan Miguel Villa Mir, presidentes del Grupo Ferrovial y OHL, respectivamente.

Rodríguez Zapatero aprovechó la rueda de prensa que ofreció después del encuentro para asegurar y prometer que el «calendario político es secundario a lo que estamos haciendo por España» para que remonte el vuelo.

De esta manera, tranquilizó al banquero y a los empresarios sobre su decisión de no desvelar su futuro político hasta que no se acerquen las generales de 2012 para no enturbiar las reformas estructurales que contribuyan a sacar al país de la crisis.

Y es que, según el presidente, el Gobierno acude a estas cumbres a escuchar y a hacer suyas las sugerencias y necesidades que tienen los empresarios, con el objetivo de impulsar entre todos la recuperación económica.

Por eso, dijo que esta cumbre le «ha sido muy útil» por lo hablado durante las tres horas.
Además del debate sucesorio, otras dos cuestiones polémicas acapararon la atención de Gobierno y empresarios.

Por un lado, las compañías levantaron su voz a favor de no vincular las subidas salariales a la inflación. Por otro, hubo quien reclamó el fin de los privilegios de alguna autonomía, sin citar nombres. El presidente del Gobierno abandonó el encuentro satisfecho y con la promesa de repetir por tercera vez el encuentro con los empresarios dentro de unos meses.