Sufrir para gozar

El fútbol está hecho de casualidades y pequeños partidos que se cuelan en grandes espacios de noventa minutos o más. Por eso Jeffrén, que lo había hecho todo mal desde que sustituyó a Muniain, resultó fundamental para la remontada que llevó a España a la final que la clasifica para los Juegos de Londres.

Los suplentes de España saltan al césped para felicitar a Adrián por el tanto del empate ante Bielorrusia
Los suplentes de España saltan al césped para felicitar a Adrián por el tanto del empate ante Bielorrusia

Desde que entró en el campo, Jeffrén perdió cada pelota que tocó, centró fuera del campo y nunca encontró a sus compañeros. Hasta que se acercaba el minuto 90 lleno de desesperación porque España estaba eliminada. Javi Martínez ya ejercía de delantero centro a la espera de un decisivo remate de cabeza. Pero Jeffrén llegó a la pelota que le ofreció Thiago, centró como pudo y Adrián marcó el tanto del empate. Casualidad o insistencia, porque el delantero español lo había intentado de todas las maneras posibles. Sin suerte. Pero llegó el empate, el banquillo explotó y todos los suplentes se colaron en el campo. Era el premio esperado desde el comienzo del encuentro. Porque España jugaba sola, sin oposición, como de costumbre. Pero el gol lo había marcado Bielorrusia. Otra casualidad que el remate de Voronkov terminara dentro de la portería.

España dominó, pero le fallaba el último pase. Los once bielorrusos se concentraban en el borde del área. No había espacios para meterse entre líneas y la Selección terminó haciendo un rondo al borde del área. Sin profundidad. Y sin acierto cuando se acercaba a la portería. El gol de Bielorrusia no ayudó. España necesitaba ponerse por delante para que el candado bielorruso aflojara un poco. Pero fue al revés. Milla quiso reaccionar con la entrada de Capel por Ander Herrera. Más regate y más juego por la banda. Con Jeffrén por Munian. Menos España. Y con Bojan por Domínguez. Un defensa menos y más presencia en ataque. Sólo Bojan funcionaba. Consiguió que Adrián no estuviera solo, pero nada cambió hasta el empate del delantero del Deportivo con la cabeza después de un centro de Capel.

La prórroga era un partido nuevo. Bielorrusia había agotado su única posibilidad, que era marcar un gol y aguantar. España se sintió más cómoda en el tiempo añadido y, cuando Adrián volvió a marcar, supo que el problema estaba solucionado. Fueron los momentos en que más disfrutó el equipo español, que se había recompuesto con el primer tanto de Adrián. Javi Martínez resultó tan importante en el centro de la defensa como en el mediocampo. Es el jefe y le respetan todos, los rivales y los compañeros. Y hasta dio la impresión de que se divertía despejando de cabeza cada intento de los bielorrusos.

Thiago y Mata eran los mediocentros, los que dirigían el equipo. El pasillo de seguridad del que siempre hablaba Luis Aragonés era el mismo, con una línea menos, la que separaba a Javi Martínez de De Gea. España cumplió el primer objetivo, el de clasificarse para los Juegos. Pero faltaba el cierre, el impresionante gol de Jeffrén con la izquierda. Robó un balón el extremo español, Bojan le ofreció un desmarque. Pero no atendió, miró a la portería y marcó el tercero. En el fútbol, casi nada es lo que parece.