José Antonio Marina: «El sistema asambleario de los indignados no funciona»

El filósofo y pedagogo José Antonio Marina
El filósofo y pedagogo José Antonio Marina

¿En qué situación está la educación en España?
–Tenemos la mejor escuela que hemos tenido nunca pero no es lo suficientemente buena para la situación actual. Está estancada desde hace 20 años en un término medio, en una confortable mediocridad.

–¿Qué soluciones propone?
–La sociedad se debe dar cuenta de que es un factor esencial para nuestra prosperidad. Después, falta establecer una serie de medidas como mejorar los equipos directivos de los centros, formar otro tipo de profesorado y colaborar con los padres.

–¿Se ignora a los padres?
–Hay un desencuentro por las dos partes. Falta colaboración. Ni los padres se acercan a la escuela ni la escuela los atrae. Sólo cuando hay problemas y lo que necesitamos es una pedagogía compartida. Por eso pusimos en marcha la universidad de padres online, para ayudarles en esta tarea.

–¿Y la universidad?
–La universidad aquí parte de una función que no era la específicamente suya. España es una sociedad muy clasista y una de las maneras de escalar era la universidad, por lo que hay un exceso de población titulada. Además tenemos una universidad que peca de falta de exigencia. Ya no porque sea gratuita, sino porque es indefinidamente gratuita.

–¿Hay un problema con la generación «ni ni»?
–Los últimos estudios sociológicos reflejan que no es tanto como imaginábamos, alrededor del tres por ciento. El problema lo tenemos con los jóvenes acostumbrados a la precariedad laboral, a trabajar de cualquier cosa dos o tres meses para después cobrar el paro.

–¿Y con los indignados?
–Les viene bien a los políticos porque no es posible que sean el tercer problema de España. El movimiento me parece bien, el problema son las propuestas concretas. Estoy de acuerdo con la idea original porque se apuntaba directamente al sistema electoral. Después empezaron a meterse cada vez mensajes más radicales. Si en las juntas de vecinos ya saltan chispas, imagínese con las democracias asamblearias. Y en mi vida ya he presenciado varios intentos fallidos.