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Blanca y Borja Thyssen no se mudarán a Madrid por Jesús Mariñas

Buena rentrée. Borja y Blanca volvieron a Madrid sin el deseo programado de sentarse, mano a mano, y con abogados de por medio, con la baronesa. Aunque Tita permanece en San Feliú de Guixols, no se dio ni siquiera un paseo hasta Barcelona para conocer a su segundo nieto. «Está perdiendo un tiempo precioso, ya no podrá recuperarlo. Es una pena», se desahoga una blanquísima Blanca Cuesta que reconoce que no ha pasado ni un día de vacaciones. «Con un niño recién nacido es casi imposible moverte», comenta. Entonces, ¿en qué ha quedado el pactado reencuentro madrileño para resolver lo que queda de herencia? «Igual ni se produce.

Las cosas están muy mal y la relación entre Blanca y mi madre se ha recrudecido. Está como obsesionada y con ganas de hacernos daño. Y por ahí no paso», dice Borja, que ha perdido diez kilos y hasta parece que algún año también. «Con 68 años, mi madre está perdiendo la ocasión de ver crecer a sus nietos y de ser feliz con nosotros. Me da lástima. Pero mientras mantenga su guerra con Blanca, no nos sentaremos frente a frente», dice. «La búsqueda de casa en Madrid está descartada. Estamos muy bien en Barcelona, una ciudad llena de posibilidades. Con niños, es muy cómodo estar cerca del mar», aseguran a dúo mientras disfrutan de una copa de champán en la tienda de Chanel, durante el transcurso de la «Fashion Night» madrileña.

La noche ofreció una oferta muy variada. Madrid era una fiesta, pese a cierto desbarajuste inicial del que los Thyssen desaparecieron. Un antiestético atril escondió las palabras de Ruiz-Gallardón, quien acudió con su esposa, Mar Utrera, muy recuperada. En la única tienda que sobrevive de Armani, de las cinco que había, revestían a El Duque mientras desnudaban a un maniquí. Ese travestismo lo seguía con atención la risueña María Muñoz. Tampoco faltó Luis Vals Taberner, que se está reubicando después de pasar un año en Australia, «un país apasionante, con gente increíble», declaró ante el profesor Enrique Rojas, que ya ha vendido cien mil ejemplares de su obra «Adiós depresión»: «Ahora preparo otro tratado sobre la felicidad», anticipó Carla Goyanes desveló que se casará el próximo 4 de junio: «No sabemos dónde porque no hay muchas iglesias en Marbella. Me gustaría que fuera en la capilla donde se casaron mis padres, pero seguramente lo haremos en El Rocío, con un banquete en el Hotel Los Monteros. Lo servirá mi hermana Caritina», aseguró luciendo un conjunto de Rosa Clará, que está en plena expansión internacional.