El PSOE «reprende» a Vázquez pero no se atreve a pedirle que dimita

El Ayuntamiento bicéfalo de Sevilla camina de la paradoja a la contradicción. Por un lado, el grupo mayoritario del equipo de Gobierno, el PSOE, presentará una enmienda en el próximo Pleno «para que el Consistorio exprese su repulsa por los hechos violentos acontecidos en el transcurso de la huelga general».

A saber, la participación del delegado de Empleo, Carlos Vázquez, en un piquete violento contra un establecimiento que ha derivado en su veto en los comercios. Por otro lado, el alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, mantiene en el cargo al edil de IU, a quien ha defendido públicamente amparándose en que en el momento procesal oportuno –siguiendo los términos de su mano derecha en el pacto, Antonio Rodrigo Torrijos– actúo como «militante de un partido y de un sindicato» y no como representante elegido en las urnas para personalizar la soberanía popular.

El PSOE instará a Carlos Vázquez a que «muestre su pesar y su más enérgica repulsa por los hechos acaecidos en el Mesón del Serranito de la calle Alfonso XII», el cual sufrió desperfectos por la acción de los piquetes. «El Grupo municipal Socialista estima que el delegado de Economía y Empleo debe desvincular su cargo en el Consistorio de su actividad sindical», explicó el PSOE en una nota de prensa. «Es necesario reconocer la contradicción que pudiera haber existido entre las responsabilidades de Gobierno de Carlos Vázquez y la responsabilidades sindicales que tuviera en otro tiempo», indicó el PSOE. Cuando los socialistas dicen «otro tiempo» quieren decir «en la actualidad». El edil no ha dimitido de sus cargos en IU ni mucho menos en el Consistorio. Por contra, Vázquez se mostró «orgulloso» del piquete, habló de «un acto de coherencia» y arremetió contra la Policía por «provocar».

Previamente al comunicado del Grupo Socialista, el candidato a la Alcaldía, Juan Espadas, casualmente, como si dirigiera sin formar parte de ella la bancada del PSOE, aseguró que «Carlos Vázquez tiene una magnífica oportunidad para disculparse en el Pleno». «Su participación (en los actos violentos del 29-S) no es compatible con un cargo público», dijo Espadas, que admitió que «hasta ahí puedo llegar».

Tras las presiones de hasta su partido, el alcalde tampoco ha podido llegar mucho más lejos. Públicamente, lo máximo que ha reconocido –pese a que incluso el que fuera su delfín, Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, pidió su marcha– es que él «hubiera sido más prudente» y que se reunieron para pedirle explicaciones. La necesidad de IU para gobernar se antoja por encima de los deseos de cese o la dimisión pactada. Por un puñado de votos, se llama la película.

Por su parte, el PP, a través del concejal Vicente Flores, solicitó al PSOE que «no sea cobarde» y exija el cese de Vázquez en lugar de «poner paños calientes para que no peligre el pacto con IU». El PP recordó que «la voz pidiendo el cese es unánime, ya que lo han pedido vecinos, comerciantes, hosteleros y empresarios».