Niegan haber ayudado a huir a terroristas del 11-M

La Fiscalía pide entre 8 y 13 años de prisión para los cuatro acusados

Nasreddine Ben Laidne Amir, a su entrada en la Audiencia Nacional antes del juicio de ayer
Nasreddine Ben Laidne Amir, a su entrada en la Audiencia Nacional antes del juicio de ayer

MADRID- Siete años después del 11 de marzo de 2004 dio comienzo ayer el juicio a los cuatro acusados de ayudar a huir a cinco autores de los atentados. Se trata de Zohar Khadiri, Djilali Boussiri, Nasreddine Ben Laidne Amri y Abdelkrim Lebchina, para los que el Ministerio Público pide penas de entre 8 y 13 años de cárcel, por presuntamente ayudar económicamente y dar alojamiento a Said Barraj –actualmente en paradero desconocido–,Daoud Ouhanne, Othman El Mouib y Mohammed Affalah, que estuvieron «directamente implicados» en la colocación de los artefactos y que murieron en atentados suicidas en Irak, así como a Abdelilah Hriz y Mohamed Belhadj, que han sido condenados a 20 y 11 años de prisión en Marruecos.

En la Audiencia Nacional, ante la jueza Ángela Murillo,y en presencia de Pilar Manjón, presidenta de la Asociación 11-M, y Ángeles Pedraza, presidenta de la Asociación Víctimas del Terrorismo, todos negaron su cooperación con ellos. El primero en declarar, Zohar Khadiri, aseguró «no conocer a nadie de esa gente». Interrogado sobre recibos en los que consta que envió dinero a terroristas del 11-M, aseguró que él sólo envío dinero a sus padres. Tan sólo admitió conocer por fotografías a los islamistas, cuando éstos le pidieron su firma para reabrir una mezquita.

Djilali Boussiri aceptó haber sido compañero de trabajo de Daoud Ouhanne de 1992 a 1997, pero negó ser su contacto en España, así como haber mantenido una serie de conversaciones con él en octubre de 2005 –que fueron grabadas– ni tampoco tener constancia de que estuviera siendo buscado por algún delito.

Según Nasreddine Ben Laidne, los cambios entre su primera y segunda declaración se debieron a que el agente encargado de la primera le ofreció suprimir sus delitos de falsificación a cambio de su colaboración. Y es que al acusado se le incautó maquinaria para falsificar documentos, de la que rechazó primero haberla utilizado para fines ilícitos, para rectificar después y aceptar que lo hizo tres o cuatro veces, pero por afición. Del resto de acusaciones por terrorismo, ni hablar. «Yo no mato ni una mosca», aseguró.

Por último, Abdelkrim Lebchina admitió su relación con Abdelillah Hriz al compartir vivienda con él durante tres semanas. Sin embargo, negó haber acogido en su casa a uno de los suicidas de Leganés.