El tumor no se había extendido

La operación duró una hora y media y fue un éxito. Está previsto que reciba el alta entre hoy y mañana

Esperanza Aguirre ingresa en el Clínico para ser operada
Esperanza Aguirre ingresa en el Clínico para ser operada

«Resultados satisfactorios», «paciente estable» y «recuperación satisfactoria». Sólo estas tres frases, tomadas del parte médico de Esperanza Aguirre a las 18:00 horas de ayer, lograron desactivar las alarmas encendidas después de que, 24 horas antes, la propia presidenta anunciara que iba a someterse a una intervención quirúrgica por un tumor cancerígeno en el pecho.
 
La operación, practicada por la Unidad de Patología Mamaria del Servicio de Ginecología del Hospital Clínico San Carlos, resultó «satisfactoria». Y lo mejor, el parte determinaba, en términos coloquiales, que el tumor no se había extendido. Ya lo adelantaba Aguirre este lunes cuando afirmó que «el pronóstico es muy bueno».

En concreto, la intervención quirúrgica de hora y media a la que se sometió la presidenta regional tuvo como objeto retirar el tumor y una mínima porción del tejido que lo circunda. Convertida en una cirugía rutinaria, lejos de las agresivas mastectomías del pasado, las incisiones se realizan lo más pequeñas posible para no dejar marcas.

Una vez extirpada la zona afectada, la masa celular es examinada en el departamento de anatomía patológica para ponerle «nombres y apellidos» al tumor, pues bajo el genérico nombre de «cáncer de mama» se esconden subtipos de tumores de muy distinta evolución.

Y es que, si se observan sus bordes en el microscopio una vez teñido, se puede ratificar si se trata de un carcinoma «in situ», como se había especulado en un primer momento, o por el contrario, es infiltrante. Dentro del primer grupo, que no invade los tejidos de la glándula mamaria, se encuentra el ductal –si ocurre en los conductos–, y el carcinoma lobulillar, si se localiza en los lóbulos glandulares. Conocer el tipo de tumor mamario determina también si es necesario someter a la paciente a acciones terapéuticas posteriores, aunque los primeros indicios del caso de Esperanza Aguirre apuntan a que no sería preciso aplicar radioterapia.

Un dato determinante y confirmado por el parte médico facilitado tras la intervención del Hospital Clínico San Carlos, es el resultado negativo de la prueba del ganglio centinela, lo que resulta positivo para el pronóstico.

Este procedimiento se basa en inyectar un isótopo radioactivo que «tiñe» el nódulo linfático más próximo al tumor y permite ver si está afectado o no. De no ser así no es preciso retirar todos los nódulos de la axila para que el tumor no se disemine como se hacía en el pasado. Y es que en este caso se producía un claro perjuicio para la paciente y su calidad de vida debido al edema, la bajada de defensas y las cicatrices que dejaba en la zona axilar. 


Los tiempos previstos
En cualquier caso y a la espera de que en los próximos días el anatomopatólogo del Hospital Clínico defina con precisión la naturaleza de la masa de células cancerígenas extirpadas a la presidenta regional, la recuperación de una intervención quirúrgica como ésta no supone un período largo, sino de apenas un par de días. De esta manera, Aguirre manejaría los tiempos previstos antes de someterse en la intervención. La presidenta espera poder estar recuperada en tres semanas y poder incorporarse a continuación «poco a poco» en sus labores como jefa del Ejecutivo autonómico. Y sobre todo, estar más que lista para protagonizar la campaña electoral para los comicios del 22 de mayo.


Una sencilla operación sin complicaciones
- Las manos encargadas de intervenir a la presidenta son las del doctor José María Román Santamaría y su equipo, uno de los cinco jefes de sección del Servicio de Ginecología del Hospital Clínico San Carlos, que dirige el catedrático Antonio Vidart. La parcela de trabajo de Román es la Unidad de Patología Mamaria que cuenta con un equipo altamente especializado en esta zona de la anatomía. El equipo los componen médicos y personal de enfermería de distintas especialidades como Oncología, Ginecología, Medicina Nuclear y en Medicina Molecular, así como cirujanos plásticos y biólogos. Román es profesor de Obstetricia y Ginecología en la Universidad Complutense. Asimismo participó hace unos años en la redacción del Plan Integral de Control del Cáncer de la Comunidad de Madrid.