Nueva York

España encabeza el turismo espacial mundial sólo por detrás de EE UU

Doce españoles pagarán más de 137.000 euros por dos horas de vuelo

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MADRID- El sueño del viajero espacial roza la realidad. Así lo demuestran los últimos avances de la compañía promotora del turismo suborbital, Virgin Galactics, que a lo largo de este año realizará numerosas pruebas de seguridad en sus naves para que en 2012 se pueda lanzar a los primeros afortunados. Entre ellos, 12 españoles encabezarán la representación europea. Y es que para estos visionarios, la crisis no es barrera. El depósito mínimo para reservar una plaza es de 13.737 euros (20.000 dólares) y el coste total se eleva hasta los 137.378 euros (200.000 dólares). Un precio asequible sólo para unos pocos afortunados. «Nuestros clientes son inquietos, buscan sensaciones nuevas. Entre los doce viajeros destaca un deportista de elite, un amante de la velocidad y hasta un septuagenario», explica Ana Bru, la primera mujer española que se lanzará al espacio y que, además, dirige la agencia Bru&Bru, la única acreditada en España para gestionar los viajes galácticos. Bru y su esposo forman parte de la primera hornada de turistas, 100, que viajarán en una SpaceShip Two. Su diseño le permitirá alejarse unos 110 km de la Tierra. Una vez en el espacio, se mantendrá en un punto fijo durante cuatro minutos de ingravidez total y regresará a Mojave, la base californiana desde la que despegará. «La ida ya está resuelta, sólo nos queda solucionar la vuelta», le explicó a Bru Richard Branson, uno de los hombres más ricos del mundo y dueño de Virgin Galactics.

Desde 2008, fecha de inicio del proyecto, Bru ha pasado numerosas pruebas de entrenamiento en Las Vegas y Nueva York. Entre ellas, vuelos parabólicos y simulacros de ingravidez o de vuelos de combate. «La experiencia es apasionante. Es como montarte en un ascensor y experimentar una caída libre. Mi cara lo decía todo», asegura la que será la primera astronauta española.

Branson organiza reuniones en su Necker Island, su isla privada, cada 4-6 meses para exponer los avances de sus aeronaves. En ellas se da especial importancia a la seguridad, ya que en cada transbordador viajarán 6 personas que, tres días antes, pasarán diversos exámenes médicos y un entrenamiento exhaustivo. Nada queda al azar «si queremos demostrar que el espacio no está reservado para profesionales».

Las películas de ciencia ficción que crean ilusiones espaciales están obsoletas. Una legislación galáctica está en proceso y la titulación para convertirse en guía espacial es una de las propuestas de la Organización Internacional de Turismo Espacial (ISTA), con base en La Haya y que se configuró el pasado 12 de abril. Ver la Tierra a 110 km de distancia pronto será una realidad que obliga a Bru a planear nuevas aventuras. Muy pronto, las bodas espaciales formarán parte de su oferta, y aunque no se apresura a dar un presupuesto aproximado, sabe que tendrán demanda. Otro de los retos de futuro de su compañía son «los vuelos punto a punto. Podrás viajar de Londres a Sidney en una hora», añade.