Bernanke enchufa la máquina de los dólares

La FED se reúne desde mañana para decidir la intervención. Los riesgos: crear una nueva burbuja y disparar la inflación.

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La Reserva Federal de EE UU se reúne desde mañana para decidir el volumen de su intervención en los mercados para estimular la economía. El último dato de crecimiento del gigante americano, el 2% del PIB en el tercer trimestre, ha dado oxígeno a los más pesimistas, y el presidente de la FED, Ben Bernanke, ya ha advertido de que ponderará los peligros de un estímulo demasiado agresivo, como la generación de nuevas burbujas o que se dispare la inflación.

Mientras los gurús del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal barajan sus cartas, los mercados mundiales contienen el aliento, aunque dan por descontada la compra de varios cientos de miles de millones de dólares en bonos del Tesoro a lo largo de los próximos seis a nueve meses. Incluso algunos expertos se atreven a hablar de entre 100.000 y 500.000 millones de dólares.

El objetivo de Bernanke es aumentar los precios de la deuda de entre dos y diez años y reducir simultáneamente la rentabilidad, que se mueve de forma inversa al precio. La rentabilidad de la deuda se toma como referencia para los préstamos a largo plazo, de manera que si se reduce suele animar a las familias a gastar, y a las empresas a invertir.

En definitiva, se pretende que este hipotético aumento de las inversiones y el gasto estimule la recuperación económica iniciada a mediados de 2009, después de la recesión más profunda y prolongada de Estados Unidos desde la década de 1930.

El economista de la Escuela de Servicio Internacional en American University Arturo Porzecanski advirtió a Efe de que «dentro y fuera de la FED hay oposición a seguir tirando dinero por la ventana», ya que la compra masiva de títulos de deuda supone, en la práctica, inyectar la masa de dinero en circulación.

«Esto ya contribuye a depreciar el dólar y fomenta el encarecimiento de las materias primas, lo cual llevará a un alza en los costos de bienes y servicios importados», subrayó el experto. Para Porzecanski, «en conjunto con el enorme déficit fiscal, esta medida supone preparar el terreno para una recuperación de la actividad económica y de los precios que quizá sea demasiado fuerte», lo que supondría crear una nueva «burbuja».

Hace unos días, el Tesoro anunció la primera oferta de bonos con rendimiento negativo, un instrumento que, aunque no tiene una rentabilidad nominal, sí protege a los inversores del efecto de la inflación. El economista explicó que estos bonos «pueden resultar interesantes para los inversores que creen que la inflación les compensará por el interés negativo».

«Los compradores de esos bonos no se fijan en que hoy tenemos inflación baja, y que incluso sigue el riesgo de deflación», dijo. Por último, destacó que, «con los déficit fiscales gigantescos y la expansión monetaria que continúa, habrá cosecha inflacionaria. Y cuando la inflación empieza a acelerarse, nadie sabe dónde parará».