Begoña una mártir de sólo 22 meses

Jesusa Ibarrola, (izqda), madre de la bebé asesinada, Begoña Urroz
Jesusa Ibarrola, (izqda), madre de la bebé asesinada, Begoña Urroz

MADRID- Fue la primera víctima en la cronología de muerte que ETA lleva a sus espaldas. Se discutió mucho sobre quién fue la mano asesina que colocó la bomba incendiaria que abrasó el cuerpecito de Begoña Urroz, de apenas 22 meses de vida. Hoy, tendría 50 años. Aquella mañana del 27 de junio de 1960 había llegado a la estación de Amara con su madre para echar una mano y «ganar unas pesetillas» ayudando a Soledad, su tía, encargada de la consigna de la estación de la localidad de San Sebastián. Seguramente Begoña estaba ya acostumbrada al arrullo ensordecedor de los trenes que, a diario, circulaban por allí. Pero no a aquel estruendo, a aquella llama voraz que en un segundo aturdió sus oídos y abrasaron su carne de niña. Murió cuando ingresó en la clínica del Perpetuo Socorro.La cajita blanca portada a hombros se mezcló con el tumulto por las calles de Lasarte que estaban en fiesta. La familia Urroz, su padre, Juan, y Jesusa Ibarrola, su madre, ya octogenaria y que todavía acuna el recuerdo de su niña, vio cómo el silencio más profundo envolvió la muerte de Begoña. En su recuerdo, y en el de tantas víctimas se celebra este día.