Tres escenarios posibles por E S Sieteiglesias

La Razón
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Un claro vencedor
El pueblo estadounidense está acostumbrado a este escenario, en el que de las urnas sale el presidente de Estados Unidos. Lo que importa a los equipos de campaña es hacerse con el mayor número de Estados posible. En su sistema electoral, que data del siglo XVIII, se puede vencer por la mínima, con tan sólo 271 delegados, o por una aplastante mayoría, como logró el entonces candidato demócrata Barack Obama en 2008. Aquellas elecciones, en las que se enfrentaba al republicano John McCain, Obama logró hacerse con 347 compromisarios, ya que convenció en los Estados clave de Florida, Colorado y Virginia, mientras que McCain sólo pudo hacerse con los tradicionalmente más republicanos, es decir, 191 delegados. Otra victoria histórica fue la del demócrata Franklin D. Roosevelt en 1936, que logró 523 compromisarios frente a los 8 de Alfred M. Landon. Aunque en estas elecciones, al no estar nada decidido, también puede ganar Romney, impulsado por lo bien que lo hizo en su primer debate y repetir, por ejemplo, la victoria de George W. Bush frente a Kerry en 2004: ganar en Florida, Carolina del Norte, Virginia y el disputado Ohio, lo que le daría una victoria de 281 frente a los 257 de Obama.
reagan
EL Precedente. En 1984, en las que Reagan se presentaba a su reelección, el candidato republicano obtuvo una abrumadora victoria frente a al demócrata Walter F. Mondale. Reagan consiguió 525 delegados frente a los 13 de Mondale.
 

Empate a 269 delegados
Puede suceder, y este año más que nunca, que ambos candidatos logren sólo 269 delegados. Esto no significa que empaten en el número de votos, sino en los compromisarios que se dan por Estado. Sería injusto, e incluso haría replantearse el sistema electoral norteamericano, pero no sería en 2012. Perfectamente, y con las encuestas sin un claro vencedor en los «swing states», podría ocurrir que Barack Obama venciera en Ohio, New Hampshire y Wisconsin, pero Mitt Romney se quedara con el resto de «Estados péndulo», un recuento final que daría 269 delegados a cada candidato. Según la 12ª enmienda, será entonces la Cámara de Representantes la que eligirá al presidente, mientras que el Senado, será el órgano encargado de votar por el vicepresidente. El panorama sería claro, pues los republicanos controlan la Cámara de Representantes y los demócratas la Cámara Alta. Es decir, saldría Romney como presidente y Joe Biden (el vicepresidente de Obama) como «número dos» de EE UU. Por inusual que parezca, no sería la primera vez que salen «tablas» de las urnas estadounidenses.
Jefferson
EL Precedente. Este proceso se llevó a cabo tanto en 1800 entre Thomas Jefferson y Aaron Burr, en el que se eligió finalmente a Jefferson. También en 1824, tras las elecciones entre John Quincy Adams y Andrew Jackson.
 

Victoria popular pero no electoral
Son muchos los analistas que en estas elecciones predicen que un candidato logrará más votos de los ciudadanos y, sin embargo, no se hará con la presidencia del país. Mitt Romney cuenta con el apoyo de todos los Estados del centro y sur profundo de Estados Unidos (salvo Nuevo México), mientras que a Obama le votarán en menos Estados que dan mayor número de delegados. En la memoria reciente, el año 2000, cuando George W. Bush obtuvo 271 delegados y unos 450.000 votos menos que su rival demócrata, Al Gore y, no obstante, el republicano se convirtió en el 43º presidente de EE UU. Ocurrió también en 1876, cuando el republicano Rutherford B. Hayes contaba con el apoyo de los Estados pequeños y se impuso como presidente pese a que Samuel J. Tilden tuvo 252.224 votos más. También en 1888, cuando Benjamin Harrison tuvo 98.017 votos menos que el demócrata Grover Cleveland y no fue un obstáculo para hacerse con la presidencia. Si volviera a ocurrir hoy, el Estado decisivo sería Ohio (en lugar de Florida como en 2000) y, según Walter Saphiro, se estarían contando papeletas hasta «Acción de Gracias».
bush
EL Precedente. En 2000, Bush Jr. luchó hasta el final contra Al Gore, quien había obtenido 543.895 votos más que él. Por 517 votos, Bush se hizo con el Estado de Florida y así logró los 271 delegados que le llevaron a la Casa Blanca.