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Sobre un escenario con milenios de historia

Música y danza entre las obras de artemás antiguas de la Tierra

El Festival de las Cuevas de Nerja es una de las maneras más singulares de conocer estas grutas con las pinturas rupestres más antiguas del mundo

  • Música y danza entre las obras de artemás antiguas de la Tierra

Tiempo de lectura 4 min.

14 de julio de 2012. 00:12h

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14/7/2012

Puede que hace miles de años ya se danzara y se cantara ante la vacilante luz de las hogueras que proyectarían fantasmales sombras sobre las oquedades y las paredes de las Cuevas de Nerja. Estas grutas, joya oculta de más de cinco kilómetros de extensión, sirvieron de refugio hace más de 400 siglos a un pueblo que dejó como prueba de su paso unas pinturas que, según los investigadores, podrían tratarse de la primera obra de arte rupestre conocida de la historia de la Humanidad. Hoy estas paredes, además de uno de los atractivos turísticos más célebres de la costa de Málaga –enclavadas a las afueras de Nerja cerca del pueblo de Maro– sirven de excepcional escenario para las actuaciones que como cada año, desde hace 53, se ofrecen dentro del Festival Internacional de Música y Danza Cueva de Nerja.

Figuras de primer orden
Inaugurada en junio de 1960 con la actuación del ballet Le Tour de Paris –apenas un año después del descubrimiento de estas fantásticas cuevas–, en su medio siglo largo de historia, la sala Ballet de las Cuevas ha acogido las actuaciones de los más grandes intérpretes de la danza, el flamenco, la lírica y la canción, como el Ballet de Mariemma o Antonio Gades, Joan Manuel Serrat, Montserrat Caballé, Teresa Berganza o Miguel Poveda, por citar sólo unos cuantos nombres. La Orquesta Barroca de Sevilla, Pasión Vega, el bailaor Antonio El Pipa junto a Lola Greco o el Gran Ballet Ruso son algunos de los protagonistas de esta edición que se desarrollará entre el 17 y el 22 de este mes, una ocasión única e inolvidable de acercarse, fuera de los habituales horarios del turista bullicioso y con frecuencia impaciente y más allá de las clásicas rutas geológicas, al refugio donde empezó todo.

La fama, la belleza, de Nerja trasciende sus cuevas. Al pie de una sierra, que la historia sitúa como repecho de bandoleros, y a lomos de un acantilado treinta metros sobre el Mediterráneo, la ciudad de Narixa (fuente abundante) como la conocían los árabes fue bautizada como el Balcón de Europa por Alfonso XII, que visitó la zona tras un desgraciado seísmo. Sobre su perfil, arduo, pedregoso, van a romper las olas que tocan playas de Burriana (la de más afluencia), el Salón, Calahonda o el Playazo, una de las pocas de las costa del Sol que no han sufrido el ataque del ladrillo. Las sinuosas calles, las placitas colmadas de flores, los coquetos balcones, iglesias barrocas como la del Salvador o la Ermita de Alonso Cano (que atesora algunas de sus pinturas), las huellas del pasado morisco sirven de marco a las nacionalidades que conviven en su villa, pues británicos, alemanes y franceses, junto a los nerjeños, se hermanan en esta población de 22.000 habitantes.

Con semejantes credenciales casi irrita que el visitante falto de miras pregunte al paisano por el barco de Chanquete de aquella pandilla de amigos que Antonio Mercero llamó Verano Azul. Mejor que ver ese pedazo de reliquia de la tele de los 80, el siguiente destino del visitante debiera ser Frigiliana, a 10 kilómetros de Nerja, una de las joyas menos conocidas de la Axarquía.

Elevada 300 metros sobre el nivel del mar y con unas imponentes vistas que disfrutan sus poco más de tres mil habitantes, Frigiliana conserva hoy la presencia de los pueblos que la habitaron, en especial, la huella musulmana en el Barrio Mudéjar (por estas calles tuvo lugar la rebelión de los moriscos en 1569), donde se encuentran los monumentos más representativos como el Castillo de Lizar, La Fuente Vieja, la Ermita del Ecce Homo o la imponente Casa de los Condes, erigida en el siglo XVI, que alberga hoy el Ingenio azucarero, la única fabrica de miel de caña de Europa. Singularidades que convierten a estos dos pueblos en un destino único, alejado del tópico de «sol y playa» que se busca en la Costa del Sol.

 

Confort desde 23 euros
l Para dormir
Nerja y Frigiliana están preparadas para recibir al visitante más modesto. Hay hostales céntricos más que dignos, como el Lorca, en los que se pernocta por sólo veintitrés euros.
l Para comer
Más allá de la calidad de sus pescados y de frutas como la chirimoya o el mango, recetas tradicionales de la cocina de Nerja son la sopa de almeja, la de tomate, las tortillitas de bacalao elaboradas con miel de caña de azúcar, la cazuela de fideos, la calabaza frita, las batatillas de miel de caña de azúcar, el ajo blanco con uvas y el ajo colorao.

 

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