Tres de cada cuatro catalanes rechazan la independencia y Mas defiende las consultas

El soberanismo se triplica, pero la mayoría ensalza la España autonómica

Artur Mas, ayer, en el Parlamento de Cataluña
Artur Mas, ayer, en el Parlamento de Cataluña

Barcelona-Un estudio elaborado por la Fundació Carulla y la escuela de negocios Esade desvela que tres de cada cuatro catalanes rechaza la independencia, pese al auge de esta ideología en los últimos diez años. La opción autonomista es la que cuenta con más adeptos, con poco menos del tercio de los encuestados. Este informe, dirigido por el director de la cátedra Liderazgos y Gobernación Democrática de Esade, Àngel Castiñeira, y el catedrático de Sociología de Universidad de Deusto, Javier Elzo, se realiza cada diez años en diversos puntos europeos, y analiza la evolución de los valores de todos los ámbitos de la sociedad, entre ellos la política.
Elzo recordó que la encuesta, realizada a 1.200 personas, fue anterior a la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatut, la manifestación del 10–J y las elecciones autonómicas, por lo que señaló que «ahora podrían cambiar algunas opiniones».
En el ámbito del grado de soberanía de Cataluña, la opción ganadora entre los encuestados en el informe es el autonomismo, con un 30 por ciento, pese a que baja hasta 20 puntos en comparación con el año 2000, cuando fue el modelo preferido del 50 por ciento de los encuestados. «Existe un cierto desgaste del sistema autonómico», apuntó Castiñeira. El segundo lugar lo ocupa el vínculo total con España, con un 25 por ciento, con una clara tendencia al alza, siete puntos más que hace diez años.
La tercera opción es el independentismo, con un 21 por ciento, el triple que en el estudio anterior, pero muy lejos del porcentaje sumado por todas las otras opciones. «En un hipotético referéndum sobre la independencia de Cataluña ahora ganaría el "no", pero en un año han cambiado muchas cosas», aseguró Elzo, antes de añadir que «el catalanismo actual es más afectivo y sociocultural que político».
Elzo señaló que «ahora la catalanidad está más relacionada con la voluntad de ser catalán, es más por convicción que por motivos de sangre o de nacimiento». El federalismo queda relegado a la cuarta posición, con un 20 por ciento, un porcentaje ligeramente superior al de 2000.
El debate se trasladó al Parlament, donde todos los grupos de la oposición reprocharon a Artur Mas su «caótica» política de recortes. Pero Albert Rivera prefirió preguntar al president sobre si tiene intención de impulsar en esta legislatura una ley que regule las consultas. Mas contestó que sí, alegando que Cataluña debería tener derecho a poder organizar consultas populares para conocer la opinión de la ciudadanía, aunque no sean jurídicamente vinculantes. Mas se preguntó por qué un Parlament no puede consultar a la ciudadanía para conocer su opinión. Y él mismo contestó que «eso debe regularse, para que no todo nos lo autorice Madrid». Para evitar malentendidos, subrayó la diferencia entre consultas populares y referendos, cuyo censo es electoral, su resultado es vinculante y necesita la autorización del Gobierno. CiU quiere regular las primeras puesto que, según el Estatut, la Generalitat tendría competencias para convocar consultas, no referendos.