Un cáncer de páncreas que «regala» tiempo de vida

El subtipo de tumor que podría haber permitido vivir más al fundador de Apple, Steve Jobs, es menos frecuente pero alarga la supervivencia unos cinco años frente a la variante «clásica» de este cáncer, el adenocarcinoma, con un pronóstico desalentador 

Un cáncer de páncreas que «regala» tiempo de vida
Un cáncer de páncreas que «regala» tiempo de vida

A pesar de no ser uno de los más frecuentes, ocupa el cuarto puesto entre los cánceres más mortíferos. Y el miedo está justificado, pues cuando el páncreas muestra los primeros síntomas de que algo falla, suele ser demasiado tarde para atacarlo. De hecho, «en los últimos años está aumentando la incidencia y al año se observan unos 4.000 nuevos casos en España», señala Pilar García Alfonso, Jefe de Sección de Oncología Médica del Hospital Gregorio Marañón y portavoz de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) para tumores digestivos.
Por su parte, Andrés Cervantes, presidente del Grupo de Trabajo de Guías Clínicas de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) y jefe de sección del Servicio de Oncología del Hospital de Valencia, explica que «el órgano está en una zona muda de síntomas, y cuando aparecen, el tumor es tan grande que apenas el 20 por ciento se puede operar de forma curativa». No obstante, y pese a la gravedad, su nombre aparece en escena cuando ha acabado con la vida de algún personaje mediático. Léase: Rocío Jurado, el actor Patrick Swayze, y más recientemente el último Premio Nobel, Ralph Steinman y el fundador de Apple, Steve Jobs. La diferencia es que, en este último caso, la lucha del hombre que revolucionó la industria de la informática (sobrevivió siete años cuando la media está entre uno y cuatro) hace vislumbrar un futuro más prometedor, aunque los expertos aseguran que hay mucho por hacer. «Existen dos clases fundamentales: carcinomas exocrinos y endocrinos», aclara Javier Sastre, responsable de la Unidad de Tumores Digestivos del Servicio de Oncología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. De ellos, el endocrino sería el menos frecuente y permitiría una mayor supervivencia. «El exocrino es más común y deriva de las glándulas implicadas en la digestión del alimento. El diagnóstico se da en etapas tardías, cuando el paciente sufre dolor abdominal, ictericia y pérdida de peso. Salvo que se reseque de forma completa –lo que da cierta tregua– lo habitual es que no superen el año de vida».

Supervivencia
Sin embargo, el carcinoma endocrino permite al paciente vivir cuatro o cinco años «debido a su lenta evolución, en la que intervienen las células productoras de hormonas en el páncreas», dice Sastre. En este tipo de cáncer, en ocasiones las células endocrinas «pueden dar un aviso» que hace que se detecte antes. Por ejemplo, si el afectado sufre una insulinemia, la bajada de azúcar puede dar una señal». Por lo que, aunque no se aventuran a asegurar que éste fuera el tipo de tumor de Jobs, por su larga supervivencia no se descarta que se tratara de este tipo de carcinoma. García Alfonso matiza que «el trasplante hepático al que también fue sometido no es una práctica habitual con un tumor clásico, el adenocarcinoma. Por su historia natural no te metes en un trasplante. Se puede valorar en tumores neuroendrocinos».
Sobre los tratamientos, para el tumor endocrino Sastre señala que «hay tratamientos eficaces aprobados cuando no son secretores de hormonas, como el sunitib y el everolimus. También hay tratamientos con quimioterapia eficaces que reducen y controlan la enfermedad».
En cuanto al carcinoma exocrino, «cuando el tumor está limitado al páncreas pero no existe posibilidad de extirparlo, «el tratamiento es la quimioterapia complementada con radioterapia –dice Sastre–. Si hay metástasis, no se aplica radio». Para pacientes seleccionados y no deteriorados aún por la dolencia, se puede aplicar poliquimioterapia, donde la media de supervivencia aumenta cinco o seis meses.
Lo último, concluye el experto, «es un estudio en fase III con abraxane, que hace que se libere el fármaco paclitaxel más lentamente en la sangre y resulta menos tóxico y más eficaz».