Huéscar por fin acepta apadrinar a su madre por Jesús Mariñas

La tenía en vilo. Todo el verano pendiente de una respuesta afirmativa de su primogénito, el duque de Huéscar, al principio principal opositor a un romance tan desigual en todos los sentidos. Encabezó una especie de contraofensiva contra los deseos maternos de unirse con Alfonso Díez, que hoy se desplazará con ella a Formentera, hasta donde el chófer Juan trasladó el coche en barco, para almorzar en el carísimo Juan Andrés.

Alfonso Díez ya se ha encontrado con la Duquesa. Ayer viajaron a Formentera
Alfonso Díez ya se ha encontrado con la Duquesa. Ayer viajaron a Formentera

Ayer pasaron el día en Cala Bassa cogiendo él un poco de color que le quite el sombrío aspecto madrileño. Aunque fue llegar a Ibiza, incluso con dos horas de retraso, y Alfonso hasta rejuveneció ante el encuentro con su amada. O quizá por la noticia de que el duque de Huéscar respondió afirmativamente al ofrecimiento de su madre para que la apadrine en su enlace. Cayetana no las tenía todas consigo y supo jugar una buena estrategia. Resultó convincente, venció los comprensibles reparos y, después de cuatro años creyendo que no llegarían a darse el «sí quiero», será a finales de septiembre o principios de octubre porque la Duquesa tiene papeles que resolver a lo largo de ese mes, aparte de asistir el día 3 a la corrida goyesca de Ronda. No será entonces, por tanto, el planificado viaje a Tailandia. Lo dejan para noviembre. Aunque me aseguran felices que «no será para nada una luna de miel. Qué manera de especular con algo montado incluso sin boda de por medio». ¿Feliz con el «sí quiero» de su hijo mayor?, le pregunto. «Muchísimo, me llena de alegría ver que Carlos está encantadísimo de compartir con nosotros la ceremonia con Carmen Tello como madrina. Es la mejor de mis amigas», responde Cayetana. Por eso, aunque proyectaba algo reducido, quizá aumente la lista de invitados hasta veinte y se celebrará en la capilla de Dueñas.

Todavía no sabe qué otros hijos concurrirán porque es Cayetano el encargado de comprobar la disponibilidad de sus hermanos. A primeros de septiembre la novia visitará a los Luchino a fin de encargarles un traje «porque si estreno para otras bodas, con mayor motivo en la mía. Le hace ilusión a Alfonso», afirma. El funcionario posiblemente pedirá una excedencia en el Ministerio una vez convertido en duque consorte. A Cayetana se le fueron los temores, acaso advertida de que podían reservarle una sorpresa final, no olvidemos que Huéscar llegó a pedirle al Rey que interviniera haciendo ver a su madre el temible disparate. Don Juan Carlos lo hizo con un «Cayetana, ya no tenemos edad» y la convenció temporalmente. Luego ella movió ficha y tuvo paciencia. El tiempo y la abnegación del funcionario terminaron venciendo la firmeza mostrada originalmente por los cinco hijos, incluso la más próxima como es Eugenia. Resultó decisiva su jugada maestra de repartir en vida y «tutti contenti».