El controvertido Parlamento de Georgia diseñado por un arquitecto español

El nuevo edificio del Parlamento de Georgia, diseñado por el arquitecto e ingeniero español Alberto Domingo Cabo en la ciudad de Kutaísi (oeste), levanta pasiones entre sus nuevos inquilinos.

"Aquí no hay ni siquiera cafetería y el techo de cristal gotea cuando llueve", aseguró a Efe Dmitri, miembro del servicio de prensa del Legislativo, cuya legislatura fue inaugurada hace una semana.

El presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, decidió trasladar el Parlamento de Tiflis a la segunda ciudad del país caucasiano y encargó su diseño a Cabo, que se ha convertido en el arquitecto favorito de las autoridades.

Se trata de un enorme edificio de cristal de siete plantas y forma de caracol en el que apenas unos días después de comenzar a trabajar los diputados ya se quejaban de la incomodidad y del frío.

Cabo explicó que eligió el vidrio para simbolizar la transparencia del nuevo sistema democrático instaurado por Saakashvili, el principal aliado de EEUU en el Cáucaso.

El nuevo primer ministro, Bidzina Ivanishvili, ya ha adelantado que se propone trasladar el Parlamento de regreso a la capital y convertir el edificio de Cabo en una universidad de altas tecnologías.

"Sueño con que esto (el traslado) ocurra cuanto antes", agregó Dmitri.

El diputado de la nueva coalición gobernante Sueño Georgiano, Gigla Agulashvili, muestra unas fotos donde se pueden ver charcos en el suelo, puertas que no se pueden abrir y restos de materiales de construcción por doquier.

Entre los inquilinos del inmueble se encuentra también un ratón, que se ha convertido en un celebridad entre los parlamentarios, que envidian a los periodistas que llegan al edificio con bolsas de comida rápida.

"Seguramente viene por las migas de las hamburguesas. En este edificio hasta los ratones tienen hambre", dice un sonriente Agulashvili.

Cuando los diputados concluyen su jornada de trabajo, los obreros inician su jornada laboral nocturna para completar las obras con celeridad.

Las autoridades, que perdieron las elecciones legislativas del pasado 1 de octubre, también planeaban construir un barrio administrativo para acoger a parlamentarios y miembros del Gobierno procedentes de Tiflis.

Mientras, los diputados que abandonaron a desgana la capital deben conformarse con compartir piso con otros colegas, ya que los alquileres en Kutaísi (150-230 euros), que está a unos 240 kilómetros al oeste de Tiflis, rondan la mitad de su sueldo.

Lo que indigna aún más a los diputados es que, según el exministro de Finanzas Dmitri Gvindadze el coste de todo el proyecto urbanístico era de más de 800 millones de dólares (unos 615 millones de euros), una fortuna para un país como Georgia.

Algunos analistas creen que Saakashvili, cuyo mandato presidencial concluye el próximo año, decidió trasladar el Parlamento para evitar las multitudinarias concentraciones opositoras frente a su edificio.

"No hay edificio, no hay problema", comentan.

En cambio, el Gobierno defendió hasta el final el proyecto aduciendo que contribuiría a la descentralización y enviaría un mensaje a las separatistas, Abjasia y Osetia del Sur de que Georgia no renuncia a recuperarlas, ya que Kutaísi se encuentra más cerca de sus fronteras que Tiflis.

"¿Quién ha ganado con el traslado del Parlamento? Los que poseen apartamentos. Los cafés y restaurantes. McDonalds, por supuesto. Y las prostitutas. Esos son todos los puestos de trabajo que se han creado", señala a Efe un indignado Dzhemal, residente en Kutaísi.

Saakashvili prometió recuperar la economía de la ciudad que no ha conseguido levantar el vuelo desde el cierre de las industrias soviéticas.

"Está bien que el Parlamento esté aquí. Antes no había ninguna vida. Kutaísi estaba muerta. Ahora las organizaciones internacionales abrirán oficinas y el teatro y la ópera revivirán", apunta Eka.

En su opinión, "los jóvenes ya no querrán marcharse a Tiflis, ya que la vida será mucho más interesante que antes. Y surgirán empleos. Esta es una buena oportunidad. Que no se lleven el Parlamento de regreso a Tiflis".

Mientras, Ivanishvili, el hombre más rico del país con una fortuna estimada en mas de 6.000 millones de dólares (4.600 millones de euros), opina que la única forma de impulsar la economía local es con la creación de puestos de trabajo y no con el costoso traslado de las instituciones estatales.

Entre otras obras, Cabo erigió en Tiflis un monumento de vidrio y metal en memoria de los 3.500 caídos en la lucha contra la URSS y Rusia desde 1921, y reconstruyó el paseo marítimo del puerto de Batumi (mar Negro).

Por todo ello, el arquitecto e ingeniero español ha recibido de manos de Saakashvili la Orden a la Excelencia y la Medalla del Congreso.