Berlín

Merkel culpa al «efecto Fukushima» de su derrota

Seguir adelante. Ésa es la consigna que lanzó ayer la canciller alemana, Angela Merkel, tras reconocer los malos resultados obtenidos por la coalición conservadora-liberal en las elecciones regionales celebradas el domingo en Baden-Württemberg y Renania-Palatinado.

La canciller alemana, ayer, durante su comparecencia en Berlín
La canciller alemana, ayer, durante su comparecencia en Berlínlarazon

Cariacontecida, Merkel compareció ante la Prensa en la sede de su partido, la Unión Demócrata Cristiana (CDU), para reconocer que «se trata de un cambio profundo en la historia de Baden-Württemberg y la CDU». La canciller atribuyó a los efectos del accidente de la central nuclear japonesa de Fukushima la «muy dolorosa» perdida de este feudo democristiano durante 58 años, que pasará a ser gobernado por ecologistas y socialdemócratas.

En respuesta a las críticas de electoralismo que le han llovido al Gobierno conservador por modificar radicalmente su política nuclear, la canciller alemana defendió que «las decisiones en política energética, en las que mi colega Stefan Mappus [el candidato de la CDU en Baden-Württemberg] ha participado como presidente de un ‘land' que alberga cuatro centrales nucleares, no eran decisiones electorales ni actos de campaña. A pesar de lo que muchos piensan, eran decisiones de responsabilidad de gobierno, por lo que no veo el motivo por el que debamos pedirle responsabilidades tras la derrota».

Mappus, que presentó ayer su dimisión con líder regional de la CDU, se ha convertido en el principal chivo expiatorio de la derrota por su poco disimulado entusiasmo nuclear. De hecho, su estado federado es el principal accionista de EnBW, la empresa alemana de energía nuclear y alberga cuatro de los siete reactores cerrados por el Gobierno.

Merkel, física de profesión, explica que su inicial apoyo a la energía nuclear –como fuente de transición entre los recursos fósiles y las energías limpias– «cambió» tras el accidente en Japón, que obliga a replantearse las medidas de seguridad. «La seguridad tiene absoluta prioridad», reiteró la canciller, quien reconoció que, ante el esperado endurecimiento de las medidas de seguridad para las centrales atómicas en Alemania, habrá que ver si son finalmente rentables económicamente.

Pero, más allá del debate nuclear, la derrota en los comicios de Baden-Württemberg, considerados como un referéndum sobre el liderazgo de Merkel, tendrá inmediatas repercusiones nacionales. En primer lugar, los resultados del domingo aumentan el abismo entre el Gobierno y la oposición «rojiverde» en el Bundesrat (Senado), por el que pasa la mitad de las leyes. La coalición gubernamental, que dispone de 29 de los 69 escaños de la Cámara, se verá obligada a pactar con la oposición sus proyectos de ley si desea evitar que ésta bloquee su gestión durante los dos años largos que restan de legislatura.

En opinión de la Prensa alemana, Merkel no cometerá el error de convocar elecciones anticipadas, como hizo el socialdemócrata Gerhard Schröder tras perder el «land» de Renania del Norte-Westfalia en 2005. «La CDU no tiene a nadie más, está encadenada a Merkel, al menos hasta las próximas legislativas», apunta el semanario «Der Spiegel».

Más difícil es la situación para los socios liberales de la canciller, que ven cómo pierden apoyos elección tras elección. Esta incertidumbre vuelve a poner en primer plano la posibilidad de que Merkel cambie de pareja de baile y pacte con Los Verdes tras las elecciones generales de 2013.


Un aviso para los socialistas
Pese a infringir a Merkel un duro golpe, los socialdemócratas no han salido bien parados de esta cita electoral. Si bien es cierto que la izquierda ha arrebatado a los democristianos su feudo de Sttutgart, el éxito se debe al empuje de Los Verdes y no a una recuperación. Los socialdemócratas caminan sin rumbo desde la derrota de 2009. En su bastión de Renania-Palatinado, el SPD perdió diez puntos y se ha visto obligado a llamar a Los Verdes para mantenerse en el Gobierno. El resultado más humillante se da, sin embargo, en Baden-Württemberg, donde ecopacifistas superan por primera vez a los socialdemócratas.