Música (protesta) en la calle

No corren buenos tiempos para los músicos, que ahora ven amenazados sus instrumentos, sus melodías y lo que les preocupa más: su libertad. La Ordenanza del Ruido ha hecho que se movilicen los músicos de la calle para evitar que la música desaparezca de todos los rincones de la capital.

Un grupo de músicos se movilizó ayer para evitar que se les impida tocar en la calle
Un grupo de músicos se movilizó ayer para evitar que se les impida tocar en la calle

Con este objetivo, Scott A. Singer fundó la Asociación de Músicos de Madrid (AMM) por Facebook y consiguió en pocas semanas el apoyo de 2.500 personas. A las 11:00 horas en el Café Central de la Plaza del Ángel tuvo lugar ayer su primera rueda de prensa como colectivo.

Este californiano forma parte del grupo musical Desvariétés Orquestina y junto a otros compañeros se manifestaron ayer porque consideran «un disparate» la ordenanza que se pretende aprobar el próximo día 25. Por otra parte, la agrupación pide una «regulación razonable» de modo que sea compatible la cultura con la convivencia vecinal. De la misma forma, Scott manifestó que la música es una «creación libre y espontánea» que no debe estar sometida a parámetros e hizo especial hincapié en distinguir entre el músico de la calle con la mendicidad.

La consejera del Área de Medio Ambiente del Ayuntamiento, Ana Botella, matizó que se obligaría a los músicos a obtener «autorizaciones» para tocar en algunas zonas de Madrid y se les permitiría tocar sin necesidad de autorización en los parques. El colectivo agradeció la aclaración del alcalde y la responsable de Medio Ambiente, ya que esto «no está contenido en el texto». El artículo que ha desatado la preocupación de los artistas callejeros es el 41 de la Ordenanza del Ruido. Éste indica que «no se permitirán en el medio ambiente exterior, ya se trate de espacios y vías públicas o de espacios abiertos de titularidad privada, actuaciones en las que se empleen instrumentos musicales, elementos de percusión, amplificación o de reproducción sonora». Tras el alboroto formado, Alberto Ruiz-Gallardón abogó por el «sentido común» y aclaró que los músicos no serán multados con penalizaciones. En cambio, añadió que sí habrá limitaciones con los medios electrónicos empleados, como los amplificadores.