Europa

SOS para Europa

Cameron advierte en la víspera de la cumbre del G-8: «O bien se arregla la eurozona o habrá una ruptura»

LONDRES, bruselas- David Cameron nunca ha sentido especial debilidad por los temas que vienen de Bruselas, y a los británicos –que siguen pagando su té en libras–, se les ponen los pelos de punta cada que se habla de traspaso de competencias.

Pero Downing Street es consciente de que con la tormenta que se vive en Europa, Londres no puede guardar el paraguas. Así que está dispuesto a tomar cartas en el asunto. «La zona euro está en una encrucijada. O bien se arregla o bien se dirige hacia una potencial ruptura», dijo ayer el líder «tory». Las palabras las dirigió a un grupo de empresarios en Manchester. Horas después, Cameron repitió este mismo mensaje en una videoconferencia entre los líderes europeos con el fin de preparar la reunión del G-8 que se celebra hoy y mañana en Camp David (EE UU).

Ante un eventual colapso de la eurozona, el «premier» advirtió de que Reino Unido hará «todo lo que sea necesario» para proteger a las islas y garantizar la estabilidad de su sistema financiero. Y hay que tomarle en serio, porque el año pasado ya dejó muy claro cuáles eran sus prioridades cuando se negó a firmar el tratado que endurecía los controles sobre el déficit de los Estados. Sin su rúbrica, los demás países tuvieron que negociar el acuerdo fiscal fuera de los tratados de la UE.

El episodio lo tiene muy reciente el nuevo presidente galo, François Hollande. Los dos mandatarios se conocerán personalmente en la cumbre del G-8, pero el francés ya ha acusado a los británicos de elegir de Europa lo que les conviene y desentenderse de lo que no les interesa.

Ante la actual crisis, Cameron dijo que la eurozona necesita aplicar medidas conjuntas y «decisivas», como la emisión de eurobonos, para que haya una «ayuda colectiva» que permita poner fin a la especulación sobre el futuro del euro. «Si Europa no tiene una eurozona comprometida, estable, exitosa, con un cortafuegos, con bancos bien capitalizados y regulados, un sistema de reparto de la carga fiscal y una política monetaria de apoyo, estaremos en un territorio inexplorado que trae consigo enormes riesgos para todos», agregó. En su opinión, la UE tiene que poner en marcha reformas estructurales para atender sus problemas de baja productividad y también la falta de un dinamismo de las economías. Además, se mostró a favor de que los países con economías mejor saneadas –en clara referencia a Alemania– ayuden a apuntalar a las más débiles. En este sentido, la posición de Londres es firme: como la libra no está en el euro, Reino Unido no tiene por qué realizar aportaciones al fondo de rescate.
Pese a las distancias, Cameron insistió en que a Reino Unido le interesa que la eurozona resuelva la crisis de la deuda. Según el Gobierno de coalición, es precisamente la actual coyuntura económica la responsable de que el país haya entrado de nuevo en recesión. Es la primera vez desde 1970 que las islas sufren una doble zambullida.

Los laboristas no comparten esta teoría y creen que el duro plan de recortes aplicado por el Ejecutivo es el culpable de que no haya crecimiento. Muchos piden un «plan B», pero Cameron insiste en que lo más importante es reducir el déficit presupuestario, que en marzo alcanzó el 6,4% del PIB.

Desde Washington, Barack Obama recomienda a Europa adoptar «un enfoque equilibrado» entre austeridad y crecimiento, precisó sus portavoz. Estados Unidos ha insistido a la UE desde el inicio de la crisis para que estimule la economía en lugar de estrangularla con los ajustes.
El contrapunto al discurso pesimista de David Cameron lo puso ayer el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, quien defendió en Nueva York, en el marco de la ONU, que la Unión Europea, los Estados miembros e incluso el Banco Central Europeo harán «todo lo que haga falta» para superar la crisis. Barroso defendió la vigencia y viabilidad del euro, pues es «mucho más que una construcción monetaria» . Es, añadió, «un proyecto de paz que todavía es lo que nos une más allá de dificultades momentáneas».

«Pese a las dificultades», aseguró que Europa está «en el buen camino» y por eso quiso trasladar a los socios internacionales, en vísperas de la reunión del G-8, un mensaje de confianza: «Estamos realizando una reforma radical de nuestras políticas presupuestarias y económicas, y más allá del ‘ruido y la furia', estamos logrando buenos avances», subrayó.
Barroso afirmó que «para acompañar las medidas de estabilidad y las reformas estructurales con el objetivo de lograr un crecimiento sostenido, necesitamos aumentar la inversión».

Por su parte, el ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Schäuble, se pronunció ayer a favor de dar un salto en la integración europea exponencial: convertir la Comisión Europea en un verdadero gobierno comunitario y elegir a un presidente europeo por sufragio universal.
Durante un discurso en Aquisgrán, donde recogió el premio Carlomagno, Schäuble –que suena como futuro presidente del Eurogrupo– dijo que «los europeos debemos mostrar confianza en nuestras instituciones», apuntó el ministro, lo que implica dar «más competencias a Europa».

 

Grecia: los europeístas encabezan los sondeos
A primera hora de la mañana se instauró el Gobierno interino en Grecia, que tiene como finalidad encaminar el país a las elecciones. Junto al nuevo primer ministro, Panayiotis Pikrammenos, 16 ministros juraron su cargo ayer, la mayoría profesores universitarios, ex ministros y diplomáticos. Mientras, la campaña electoral calienta motores. El líder de Izquierda Radical, Alexis Tsipras, increpó a los proeuropeos por atemorizar a la población para que Syriza ceda. «Arrasaremos en las elecciones». Pero lo cierto es que un sondeo de MARC/Alpha daba ayer la victoria a Nueva Democracia –conservadores–, con un 26,1% de los votos. Junto a los socialistas del Pasok, el bloque proeuropeo obtendría la mayoría. E. S. Sieteiglesias