Prohibido cotillear de Palacio

Una nueva ley impide a los medios informar de los asuntos privados de Isabel II, Carlos y Guillemo

Unas estudiantes, ayer, con el vestido y el anillo de compromiso de Middleton
Unas estudiantes, ayer, con el vestido y el anillo de compromiso de Middleton

Araíz de las recientes intrigas palaciegas sobre las filtraciones de conversaciones del Palacio de Buckingham, así como las constantes exclusivas de los tabloides sobre los entresijos de la Familia Real desde que Lady Di y Sarah Ferguson entraron a formar parte de ella, el Gobierno inglés promulgó ayer una ley que impedirá que los medios de comunicación puedan hacerse eco de las conversaciones de tres miembros de la familia real británica. Isabel II, Carlos de Inglaterra, y su hijo, el príncipe Guillermo, quedan excluidos de las informaciones amparadas por la libertad de prensa. Así, tendrán que pasar más de 20 años para que determinados documentos de Palacio puedan salir a la luz.


Interés público
Una mezcla de norma y autocensura de los medios mantuvo en secreto el día a día de la monarquía británica durante siglos. En 2005 entró en vigor la ley que regulaba la libertad de información y permitía que las noticias sobre la realeza inglesa pudieran publicarse siempre y cuando se demostrara su interés público. Ahora la nueva legislación atiende las constantes reclamaciones de Isabel II, que ya a finales de 2009 firmó una carta dirigida a los medios de comunicación en la que exigía respeto hacia la vida privada de sus hijos y nietos. Aquel ruego se ha transformado en decreto.

Ken Clarke, secretario de Justicia del Ejecutivo de David Cameron, explicó ayer que la exención protege las conversaciones privadas del monarca con políticos y funcionarios. «Es necesaria para salvaguardar por ejemplo, el derecho del soberano y un abogado, así como que el heredero pueda ser formado en asuntos del Gobierno, para preparar su futuro papel como soberano». Según quienes están en contra de la monarquía, esta ley «por lo menos debería plantear la posibilidad de que la información pueda ser divulgada», aclaró Maurice Frankel, perteneciente a la campaña para la libertad de información. Y es que la norma que ya ha entrado en vigor impediría al propio Gobierno británico dar cuenta de los gastos anuales de la Familia Real, algo que se venía haciendo desde hace décadas.


Derecho de sucesión
Pero no es el único asunto real que está en plena reforma legal. Ante la proximidad de la boda entre el príncipe Guillermo y Kate Middleton, un parlamentario solicitó el cambio de la ley que da prioridad a los herederos varones en la línea sucesoria al trono. Ésta, en su estado actual, otorga, como en el caso de nuestro país, preeminencia al varón sobre la mujer para acceder a la Corona. Un portavoz de la Oficina del Gabinete del Ejecutivo explicó que «la modificación de la Ley de Instalación (1701) es un asunto complejo y difícil que requiere una consideración cuidadosa y reflexiva». ¿El motivo? El estatuto de Westminster de 1931 establece que se requiere un acuerdo de los 16 países de la Commonwealth. «Se han iniciado conversaciones con los países que se verían directamente afectados por cualquier cambio en las reglas», matizó el portavoz.


Todas quieren ser Kate
El fenómeno fan ya tiene un nuevo objetivo. El vestido azul de la firma Issa que lució Kate Middleton en el anuncio de su compromiso –valorado en 500 euros– se agotó en 24 horas. Durante la pedida también pudo verse el anillo que perteneció a Lady Di y que fabricantes chinos están produciendo masivamente a modo de copias baratas –con pequeñas modificaciones de tamaño o diseño para evitar acusaciones de derechos de autor– y que cuestan 30 céntimos de euro.