El cómic su salvador

Portada de uno de los cómics de Marvel
Portada de uno de los cómics de Marvel

Robert E. Howard (1906-1936) disfrutó muy poco tiempo el éxito de su personaje estrella. Su prematura muerte, con apenas treinta años, dejó huérfano al héroe que había protagonizado una quincena de relatos publicados en cuatro intensos años. Estamos en 1936 y con el autor se daban por perdidas las aventuras del Cimmerio. En los 50 se recuperan los relatos publicados a la vez que se continúan las historias inacabadas por su creador y la edición de nuevos relatos por autores afines al personaje. Pero no fue hasta 1970 cuando Conan el Bárbaro da un importante salto que le permitiría llegar a una nueva generación de seguidores. A finales de los sesenta los lectores de cómics querían personajes distintos a los superhéroes que venían publicándose en los últimos tiempos. Es gracias a eso que personajes como Tarzán, Doc Savage y La Sombra viven una segunda juventud. Una oportunidad que aprovecha Marvel Comics para adaptar Conan y la ficticia Era Hiboria en viñetas.

Segunda juventud
El éxito del personaje, del que llegaron a publicarse más de 600 cómics en menos de cuatro décadas, se debe en buena parte al acierto de la elección de sus autores. Principalmente al guionista Roy Thomas y los dibujantes Barry Windsor Smith, John Buscema y el filipino Alfredo Alcala. Estos, junto a un buen número de primeras espadas de la industria del cómic, ampliaron el número de seguidores en todo el mundo de una forma que las novelas no habían logrado. Pero lo que había sido una licencia de gran éxito y que había dado paso a diferentes series se convirtió en un personaje del que Marvel no sabía cómo sacarle más jugo.

Es por eso que en 2002 la licencia pasa a manos de la editorial norteamericana Dark Horse en lo que supuso una segunda oportunidad para el musculoso antihéroe. Un año más tarde, con la ayuda del prestigioso guionista Kurt Busiek y un acertado Cary Nord a los lápices, Conan vuelve a colocarse en el centro de todas las miradas. Esta vez se obvian las historias ya publicadas y se decide centrar las aventuras en la juventud del bárbaro. Un acierto para Dark Horse, que logró mantener el listón muy alto en la mayoría de las historias publicadas.

Tras el cierre de esta serie en el número cincuenta, la editorial publicó «Conan the Cimmerian», que, después de veinticinco número, ha dado paso a diferentes miniseries a cargo de nuevos equipos creativos. Desde 1981, Planeta DeAgostini ha venido publicando los cómics de Conan en España de forma ininterrumpida.