«A Fran le hierve la sangre cuando le llaman torero mediático»

El hijo menor de Carmina publica las conversaciones más íntimas con su hermano en «De Rivera a Ordóñez» / «No es tan frío como le pintan», asegura

El tercer libro de Julián saldrá a la venta el próximo día 22
El tercer libro de Julián saldrá a la venta el próximo día 22

Antes de comenzar esta entrevista, el hijo de Carmina Ordóñez desgrana el fin de su tercer libro «De Rivera a Ordóñez» (Martínez Roca), que sale a la venta el día 22, en el que homenajea a su hermano Fran como torero y persona. «Al principio, le daba pudor», reconoce, pero luego, temas como la responsabilidad de apellidarse Rivera, la prohibición de los toros en Cataluña, la paternidad y el recuerdo de su madre fluyeron solos.

–¿Cómo surge la idea de entablar estas conversaciones?
–A raíz de que le llovieran las críticas por hacerse con la Medalla del Mérito a las Bellas Artes. Me resultó extraña la reacción de algunos compañeros, no la entendí. Más que envidia, me pareció una reacción desafortunada. Fran explica que todos los premios que recibe un torero son pocos y ésa es la filosofía adecuada.
–«Si fuese otro, iba dado», afirma al referirse a que accedió a colaborar en el proyecto porque usted es el autor.
–Fue complicado convencerle porque, que fuera yo le tranquilizaba, pero a veces es más sencillo hablar con un desconocido.
–¿Qué le ha sorprendido de él?
–Lo consciente que es de algunas situaciones, entre ellas, cómo sabe que su lado más mediático ha podido entorpecer su carrera. Le hierve la sangre cuando le denominan torero mediático. Puede que dé la imagen de que pasa de todo, pero lo cierto es que le duele más de lo que la gente se cree.
–¿Se le ha quedado alguna pregunta en el tintero?
–No, porque tenía claro el tipo de libro que quería escribir. Los lectores van a percibir su cercanía, que no es una persona tan fría como la pintan. Su profesión es complicada, tenemos que comprender que los toreros se libran de la muerte cada día que salen a una plaza. He plasmado sus aspectos más íntimos, sus secretos, entre ellos, que le da pánico la oscuridad y duerme con un pilotito de luz en la habitación. De los temas personales ya se habla demasiado.
–¿Este libro ha servido para unirles más?
–Ha ayudado a reverdecer, ya no sólo la relación, sino el trato.
–¿Una de las máximas preocupaciones de su hermano es cómo le va a recordar la afición. Dejar en buen lugar sus apellidos.
–La gente acude a verle con una idea preconcebida. Muchas veces son prejuicios y otras, lo contrario. La incomprensión del público le duele. No se le ha medido igual que a sus compañeros por ser hijo de Paquirri y Carmina Ordóñez.
–«A veces parece que soy dañino para el torero»...
–Fíjate, un día leí un artículo en el que daba la sensación de que mi hermano estaba un día en casa viendo la tele y de repente la apagó y dice: «¡Ay! Voy a torear un rato esta tarde. Es injusto, te puede gustar o no, pero ante todo, merece respeto.
–Tiene dos hermanos toreros, pero afirma no ser aficionado.
–Voy a verles a ellos. Eso no significa que no defienda los toros, pero apoyo la prohibición de las fiestas en las que maltratan a los animales, cuando lo veo me asusto. Si no existiera el toro de lidia las corridas desaparecerían y dudo mucho de que haya gente que prefiera la extinción de un animal que conocemos porque está creado para la fiesta.
–¿Por qué le llama tanto la atención la relación de Fran con la Duquesa de Alba?
–Porque es su ex suegra... Es preciosa la amistad que mantienen por encima de que sea el padre de su nieta.
–¿Qué tiene su sobrina Cayetana de su padre?
–Muchísimo, la mirada sobre todo.
–Confiesa que también recuerda a Carmina Ordóñez.
–Su forma de mover el pelo es increíble, porque por desgracia han podido convivir poco.
–Hace continuas referencias a la Prensa del corazón, «siempre intentando encontrar algo negativo».
–Entiendo que este tipo de periodismo exista, me parece divertido, ácido, pero hoy en día ofrece mayor placer cuando se destapan situaciones malas que buenas y eso me da pena.
–Cuando hablaron de su madre, de lo que le gustaba, de sus amigos... ¿qué sintieron?
–Fueron momentos difíciles, porque transcurrieron en lugares que nos recordaban mucho a ella. Lo complicado fue soportar la situación, el que ella ya no esté.
–Fran dice que, públicamente, no se llegó a conocer a vuestra madre.
–Es cierto. No quiero volver a culpar a la Prensa, aunque llegó un momento en que no era la persona de antes y se retrató su situación de un modo muy agresivo, hiriente.
–Entre sus amores, ahora ha de defenderse de su primo José Antonio que le acusa de vetarle en las plazas, ¿por qué cree que siempre es carnaza del corazoneo?
–No tengo la respuesta.
–¿Es usted tan enamoradizo como él?
–Qué va, Cupido no tiene puntería conmigo.


«Cuando mi madre estaba bien, era única»
«Fue una mujer muy especial. Me gustaba su gran alegría. Yo te advierto de que me quedo con lo bueno. Verla mal no era agradable. Pero cuando estaba bien, era única. Tenía una personalidad arrolladora. Nunca tuvo pretensión de nada», contesta Fran cuando su hermano le pregunta qué le gustaba de su madre.
Arriba, en la imagen y de izda. a dcha., Cayetano, Carmina y Francisco, que coge los hombros del pequeño Julián en El Palmeral (Marruecos).