El lunes al sol del PP andaluz por Santiago Talaya

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Meteorología aparte, hoy será un lunes al sol terriblemente abrasador para el PP andaluz pese al histórico triunfo de Javier Arenas el 25 de marzo. Desde entonces, en diversos ámbitos del centroderecha regional, las interrogantes se han entremezclado con las exclamaciones y los estados de ánimo pugnan con los estados de opinión. Si el PP no ha logrado vencer ahora en Andalucía, con todo a su favor, ¿será capaz de hacerlo alguna vez? Una pregunta de cuya respuesta depende la oxigenación y la necesaria alternancia de cualquier régimen democrático que se precie. Los hay –y son más de uno y más de dos– que aunque no dudan que el experimentado político democristiano era el mejor cartel electoral, sí piensan que es hora de que el PP se enfrente y enfrente de verdad los errores que han propiciado que a una formación que gobierna en cinco diputaciones, en las ocho capitales y en la mayoría de ciudades medias, se le siga negando el gobierno de la Junta como si de una maldición bíblica se tratase. Porque las recientes e inevitables medidas del Gobierno central explican solo una parte del resultado electoral. Y muchos dirigentes y cargos institucionales populares de cincuenta años para abajo ven sencillamente peligrar su futuro político si el partido no inicia un periodo verdaderamente abierto de reflexión y autocrítica. Solo hay un problema. Hacer compatible el cariño, el respeto y la admiración a Javier Arenas (auténtico arquitecto del centro derecha meridional) con el obligado análisis de por qué, sociológica y electoralmente, desde 1994, el PP andaluz permanece estancado o su avance ha sido tan lento como insuficiente. Para renovar al frente de la presidencia regional, Arenas ha de saber que mantiene intacto el afecto y la lealtad de la inmensa mayoría de los suyos. Nadie quiere matar al padre, pero a algunos les gustaría engrandecer y enriquecer el proyecto y enderezar determinadas inercias y empecinamientos. Por eso, casi todos desean confiar en que quien fue el salvador a nivel nacional del cónclave popular de Valencia en 2008 sea capaz de organizar AHORA otro similar en alguna ciudad andaluza el próximo mes de septiembre. Ni más ni menos que un congreso desde el corazón.