Sevilla

La cenicienta desempolva su pasado en Imagen

Quería presentarse impoluta para su estreno en falso pero a las cinco una decena de trabajadores se afanaban con la escoba, a ritmo de la Carmen de Bizet, en adecentar la entrada sur a las «setas».

La calle Imagen se llevó la peor parte, la protagonista estaba unos metros más adelante
La calle Imagen se llevó la peor parte, la protagonista estaba unos metros más adelantelarazon

Media hora antes de la cita, las vallas seguían impidiendo el paso y las sillas de tijera esperaban a ser colocadas. Detalles que los sevillanos obviaron imbuidos en la grandiosidad de una estructura que parecía que nunca verían concluida. No lo está la plaza, pero sí los cinco parasoles ideados por Jürgen Mayer –a partir de hoy, y durante el próximo mes, las visitas serán gratuitas–.

Josefa, eminencia de la calle Feria, no recuerda cómo era la Encarnación en sus orígenes, antes de que los restos hallados la convirtieran en un foso que partía el centro en dos. Lo que ve ahora su nonagenario rostro no le gusta, al contrario que a su hija, Pilar, de cuyo brazo inspecciona el destino de los 123 millones que ha costado construirle una cara nueva al epicentro del casco norte. Pilar es una de las convencidas, como Antonio, al que el proyecto le ha ido cautivando pero duda de cómo se resolverá «el contraste con la fuente más antigua de la ciudad», situada bajo la «seta» de Puente y Pellón.

Rocío y Javi han hecho un alto para inmortalizarse por primera vez con el Metropol de fondo. «Hace tiempo que no pasábamos por aquí y nos han sorprendido», admiten. Es el gesto más repetido por las decenas de turistas y locales que se arremolinan a pie de plaza, con la sonrisa preparada para presumir de momento histórico. Porque el de ayer lo fue. Cuando el mercado de abastos abrió el 19 de diciembre, se puso fin a 38 años de provisionalidad. Los mismos que la plaza ha pasado desabrigada por proyectos fallidos. Ayer la cenicienta se puso el traje de gala y bailó a los sones de la Sinfónica municipal. La perfección no llegó porque dejó al descubierto sus harapos en la calle Imagen. Desde la perspectiva que ofrece el estercolero provisional de la remozada plaza, la voz cantante de un grupo de amigos sentencia: «Eso es antiestético».