España se aleja de Europa

La reforma de la negociación colectiva, que pasó ayer por los pelos la reválida en el Congreso de los Diputados, se aleja de lo que Europa pedía. Uno de los principios del Pacto por el Euro Plus que aprobaron los líderes de los 17 países de la zona euro el pasado mes de marzo y que el presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero aceptó consistía en fijar los salarios en consonancia con la productividad.

La Razón
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Un punto que finalmente el Gobierno excluyó de la reforma de la negociación colectiva. El documento de trabajo que los socios del euro aceptaron preveía la completa implicación de los agentes sociales en las negociaciones y que vincularan los salarios con la productividad. Los países deberán «garantizar» que la «fijación de los salarios en el sector público esté en consonancia con los esfuerzos de competitividad del sector privado» y que «los salarios deberán evolucionar con la productividad», rezaba el documento.

Esta misma semana, la Unión Europea pidió a España más reformas y entre ellas aplicar «estrictamente los mecanismos existentes de control de déficit y deuda para los gobiernos autonómicos». En la misma línea el FMI pidió el martes al Gobierno que las autonomías deberán hacer públicas sus cuentas con la misma asiduidad que el gobierno central (una vez al mes). Bruselas solicitó también a España que termine con la reestructuración financiera, a lo que la vicepresidenta económica replicó que estará lista previsiblemente el 30 de septiembre.
Otro de los compromisos que adquirió con Europa el presidente del Gobierno es tener lista el 30 de junio la liberalización de los servicios profesionales.

El protector unificado
Zapatero y Rajoy ya sólo hablan los miércoles de economía. Y en esto, como en tantas otras materias, la distancia es abismal, incluso en las cifras que manejan. El líder de la oposición dijo ayer en la sesión de control que no están cumpliendo las previsiones de ingresos. El relato de Rajoy no gustó al presidente, quien rogó al jefe de la oposición, que «ayude con la verdad a ganar credibilidad» para el país, en lugar de intentar dañarla «con la tergiversación y la mentira».