La plenitud de El Juli

San Sebastián. 2ª de feria. Se lidiaron toros de Garcigrande y dos de Domingo Hernández, 4º y 5º, desiguales de presentación y buen juego en conjunto.Destacó por bravo el tercero. Dos tercios de entrada.Enrique Ponce, de grana y oro, pinchazo hondo, descabello (silencio); tres pinchazos, estocada caída, aviso (silencio). El Juli, de nazareno y oro, estocada (oreja); estocada (aviso). Sebastián Castella, de grana y oro, pinchazo hondo, cuatro descabellos, aviso (silencio); aviso, estocada baja (oreja).

Está El Juli en ese territorio no sé si comanche o destinado sólo para los elegidos, en el que convierte en toreo todo lo que toca. Ya tenga delante un toro bravo o una vaca lechera. Mágico Juli hunde las raíces de su tauromaquia en los principios fundamentales que lo fueron de siempre y que parece habérselos tatuado a fuego en las palmas de las manos, en el juego de la cintura, en el relajo de la cadera que se desprende una cuarta más para torear mucho más por abajo de lo que dice la lógica. Lo hace. Lo dice muleta en mano. Capote en mano lo decora más. Lo pinta. Y con la muleta nos viene a contar una historia con nudo y desenlace. No falta nada. Ayer tuvo toros de Garcigrande. Gran corrida de toros echó el ganadero. Interesante, llena de matices. Y hubo cabeza de privilegio para poner la muleta en la altura precisa, a la distancia idónea, el toque, el cite, la armonía que fluye, que viene de quien ha nacido con el toreo aprendido.


Dejó en San Sebastián Julián dos faenas de autoridad, de dominio, de sobradas facultades. Había que tirar del segundo y tiró, arrastró las arrancadas hasta el infinito y más allá. Aprovechó la virtud del toro, que era humillar, y le sacó partido, ligando las embestidas sin apenas dejarle levantar la mirada, que para buen ojo ya lo tiene el torero. La faena tuvo tono mayúsculo. Sapiencia. Y no digamos la del quinto. Se desplazaba el toro y en ese viaje se abría una barbaridad, tanto que el conjunto quedaba despegado. No lo iba a consentir El Juli. Codilleó; se lo trajo así al cuerpo, se acercó lo que la inercia separaba y mandó en la embestida. Se intuía desde la última fila del tendido más alto. Esas cosas no se ven, se sienten. A mí las orejas me supieron a poco. Qué buen momento tiene El Juli.


A Sebastián Castella le tocó el toro más bravo de toda la tarde. Toro bravo toro exigente toro difícil. Todo de carrerilla. Toro de dos orejas. Pedazo toro. Bien estuvo el banderillero Javier Ambel. Y bien comenzó el francés por la derecha. Su lado más estable. Si menos enjundia encontró por el izquierdo, la faena contó con ciertos altibajos con buena guinda en una tanda de explosión final. Quedó la faena escueta, con poca miga y menos tino con la espada. El sexto apuntó maneras en el primer tramo de la faena y después quiso quedarse cortito y mal dadas.


A Ponce le sortearon el lote con peores opciones y tiró de veteranía para pasar el trance. La tarde fue de El Juli, ese Juli en plenitud.