Los bomberos avivan el fuego

El cuerpo denuncia que la comunicación con el Ayuntamiento es nula desde hace tres años. «El material es obsoleto y no tenemos ni GPS», dicen

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BARCELONA- Rehuir los problemas no suele ser la mejor manera de que desaparezcan. El alcalde de Barcelona, Jordi Hereu, lo experimentó en sus propias carnes durante el mitin que daba comienzo a su campaña electoral. El conflicto con el cuerpo de bomberos de la ciudad hace años que colea y hoy está lo suficientemente enquistado como para que el colectivo boicoteara el acto.
El enfrentamiento comenzó hace tres años, cuando los sistemáticos incumplimientos del Plan Director de los Bomberos por parte del Ayuntamiento desató el malestar en el cuerpo. Desde entonces, las relaciones entre los bomberos y la administración municipal son prácticamente inexistentes. De hecho, en vez de tratar con la concejalía de Seguridad y Movilidad, lo hacen con la sección de Recursos Humanos.

Bomberos insuficientes
Desde la Plataforma de Bomberos de Barcelona (PBB), una asociación que agrupa a 450 de los 640 bomberos que hay en la ciudad, explican que los primeros incumplimientos graves han tenido relación con el número de trabajadores del cuerpo. El Plan Director establece un mínimo de 730 bomberos para cubrir cualquier eventualidad. Sin embargo, durante los años 2007, 2008 y 2009, alrededor del 40 por ciento de los días del año no se llegó a los 100 bomberos de guardia. Por otro lado, «en los años 80 llegamos a ser 1.000 bomberos. Ahora esas promociones se jubilan y nadie las sustituye. El año pasado, 60 compañeros dejaron el cuerpo y no hubo oposiciones. Este año han convocado sólo 30 plazas», explica un portavoz de la PBB que prefiere conservar el anonimato.
La falta de comunicación también ha comportado graves problemas en lo que respecta a la compra de material, que no se organiza desde el cuerpo, sino directamente desde la concejalía. «El Ayuntamiento ha llegado a comprar material obsoleto, e incluso material que no está dentro de la Ley de riesgos laborales. Y no siempre se nos ha dado la formación adecuada para utilizarlo. Esto hace que en los parques tengamos cajas abandonadas que nunca van a ser utilizadas. ¡De hecho es que no tenemos ni GPS! Mientras, los bomberos de la Generalitat están incorporando unos ordenadores que miden el nivel de aire o las constantes vitales, nosotros vamos a los sitios con las instrucciones impresas en un papel», añade.
Otro tanto sucede con el mantenimiento del material: «No es el adecuado y es insuficiente», afirma el citado portavoz. «En el incendio que hubo hace poco en Sant Martí, las escaleras del camión no funcionaron. Tuvieron que venir los bomberos de la Generalitat a resolvernos la papeleta», se lamenta.
Por todo ello, el pasado jueves por la noche, los bomberos municipales irrumpieron con petardos, pancartas y bengalas en el mitin de Hereu. El PSC presentó ayer ante la Junta Electoral una denuncia contra ellos al considerar que cometieron un delito electoral, acusándoles también de entrar en campaña dando su apoyo al candidato de CiU, Xavier Trias.


Otros conflictos de la administración de Hereu
Parcs i Jardins
- Otro de los frentes abiertos del Ayuntamiento en los últimos tiempos fue con el Institut Municipal de Parcs i Jardins de Barcelona. Los sindicatos denunciaron que la regidora de Medio Ambiente, Imma Mayol, pretendía despedir a más de 80 personas hasta 2015 incumpliendo así el convenio haber puesto como excusa la ley general de presupuestos del Estado para no renovar el personal, un ERE encubiertos. El conflicto laboral se produjo porque los trabajadores que relevan los empleados que disfrutan de un contrato de jubilación parcial no continuarán. Es decir, que la plaza no se cubre y el que releva se queda sin trabajo.

Conductores de autobús
- En esta ocasión el conflicto también tuvo como protagonista, igual que con los bomberos, a la concejalía de Seguridad y Movilidad que dirige Assumpta Escarp.Dos años de desencuentros y 21 huelgas fueron necesarios para alcanzar un acuerdo.
Finalmente, sindicatos y administración firmaron un preacuerdo para el convenio colectivo que reconocía, entre otros aspectos, los dos días de descanso semanales que exigían los conductores. Se ponía fin así a un conflicto que se había enmarañado con sanciones a huelguistas y causas abiertas en los tribunales, con una condena incluida por ataques a autobuses.