110 120 130 140 150 km/h

La Razón
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El problema de gobernar a base de ocurrencias es que se acaba haciendo el ridículo. Nos hemos acostumbrado a que lo haga el Gobierno de España con agotadora insistencia. Ni siquiera nos causa sorpresa. Lo bueno de controlar el consejo de ministros y, por tanto, el BOE es que cualquier iniciativa caprichosa se puede poner en marcha aunque no tenga sentido. No voy a entrar en muchos textos legales que son consecuencia de intereses o presiones partidistas o en las cesiones a los nacionalistas para garantizar la estabilidad gubernamental. La medida de los 110 km/h era tan inútil que sólo podía responder a las acciones propagandísticas que tan caras son para este gobierno. Los beneficios son un arcano, porque la crisis económica explica la reducción en el consumo de gasolina a pesar de los esfuerzos por adjudicarla a esta peregrina iniciativa. Si hubiera sido tan positiva cabe preguntarse por qué no la mantienen. Las asociaciones de conductores piden subir el límite de velocidad a 130, pero creo que sería más sensato que fuera de 150 en las autopistas y autovías.