El Rey contra el intolerable paro juvenil

El monarca reivindica las raíces cristianas de España

.
.

El Papa Benedicto XVI volvía ayer a pisar tierra española por tercera vez, en esta ocasión para participar de la Jornada Mundial de la Juventud. Miles de jóvenes peregrinos le esperaban desde las 8:00 de la mañana a pie de pista. Ensayaban sus cánticos y agitaban sus banderas. «Ese Papa cómo mola, se merece una ola» o «Ésta es la juventud del Papa».

El entusiasmo se desbordó cuando el vuelo Alitalia procedente de Roma aterrizaba en el aeródromo de la Terminal 4 de Barajas, poco antes de las 12:00 horas. A los pies de la escalerilla le esperaban Sus Majestades los Reyes Don Juan Carlos y Doña Sofía. El nuncio apostólico, monseñor Renzo Fratini, y el introductor de Embajadores, Rodríguez Coso, entraron al avión para flanquear la salida de Benedicto XVI, que fue recibido entre aplausos. Las voces de los peregrinos volvían a corear al Papa: «Benedicto, amigo, España está contigo», «¡Viva el Papa!» y Benedicto XVI, muy sonriente, saludaba a los peregrinos. Como gesto de cariño y adhesión al Santo Padre, algunos niños, ataviados con el uniforme típico de la Guardia Suiza, diseñado por Miguel Ángel, rendían honores a Benedicto XVI junto a una formación militar.

Don Juan Carlos caminaba por la alfombra roja situada a lo largo de la pista ataviado con un bastón y una bota inmovilizadora, a consecuencia de la operación de rodilla a la que fue sometido recientemente. El Papa le seguía, a paso ligero. Mientras, Doña Sofía rectificaba el protocolo y se cambiaba de sitio para ir al lado del Rey.

Antes de que el Pontífice pronunciara su discurso, Don Juan Carlos dio la bienvenida al Papa, a quien deseó que se sienta «como en su casa». Don Juan Carlos coincidió en algunos puntos de su discurso con el del Papa. Ambos se refirieron a su preocupación por el desempleo juvenil. El Rey recordó que los tiempos que corren «no son fáciles para una juventud tantas veces frustrada por falta de horizontes personales y laborales, y que se rebela ante los graves problemas que aquejan al ser humano y al mundo de hoy». Habló de una «crisis de valores» y aseguró que «los jóvenes no sólo necesitan oportunidades, si no la ejemplaridad de sus mayores». Es «hora de redoblar nuestro apoyo» para que logren abrirse camino; de acabar con el intolerable paro juvenil, y de animarlos a tomar la antorcha de los valores que hacen grande a la humanidad».

«Confiamos en vuestro aliento, le dijo el Rey a Benedicto XVI, no sólo para animar a los jóvenes de España y del mundo entero a seguir creciendo en valores, para sensibilizar a nuestras sociedades sobre la necesidad de respaldarlos en sus proyectos e ilusiones».
Don Juan Carlos, que evocó la figura del Papa Juan Pablo II, reconoció también la «ilusión» de Benedicto XVI por reunirse con jóvenes de todo el mundo y hacerles llegar «la fuerza» de su palabra y la «hondura» de su pensamiento, y los peregrinos rompieron el silencio con un fuerte aplauso.

«Sabemos que, con esta convocatoria, la Iglesia viene expresando desde hace años su voluntad de cercanía y apoyo a la juventud. Una juventud, señaló, que busca colmar sus legítimas aspiraciones en este mundo complejo». Además, el monarca destacó a los jóvenes, familias e instituciones españoles que reciben con los «brazos abiertos» a cuantos han llegado a Madrid para dar testimonio «de su ambición por lograr un mundo mejor en un clima de amistad».

También se refirió a las transformaciones del mundo desde la primera Jornada Mundial de la Juventud, ya que junto a avances, descubrimientos y nuevas oportunidad persisten sin embargo «la pobreza, las enfermedades o los ataques a los derechos humanos y a la dignidad de las personas; y sobre todo, el dolor provocado por las guerras y el inaceptable flagelo del terrorismo».

Así, recordó muy especialmente a los niños y jóvenes que son víctimas de la violencia. Esta tercera visita del Papa a España en sus seis primeros años de pontificado es, según interpretó el Rey, una «especial distinción» para el país, apreciada y agradecida «en muy alta medida».

Don Juan Carlos subrayó que para entender la «personalidad histórica de España» resulta «clave la aportación artística, cultural y religiosa del cristianismo».

En España encontrará, en palabras de Don Juan Carlos, «un país abierto al mundo por historia, lengua y cultura; una gran nación democrática, antigua y diversa, amante de la paz, la libertad y la justicia».
 
Según el Rey, es una nación con «una juventud solidaria», «la mejor formada de nuestra historia», con un «sentido profundo de la solidaridad», que «nos inspira sentimientos de orgullo y de confianza en el porvenir».

Tras el acto del aeropuerto, el Papa tuvo un breve encuentro con las autoridades que acudieron a Barajas. Después, subido al papamóvil, se dirigió a la Nunciatura, donde permane-cerá alojado estos cuatro días.